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El dispositivo de seguridad papal, listo

La policía prepara a los perros para la visita del Papa. Foto: Antonio Gil/Informativos Telecincotelecinco.es
"Nuestro deber es el servicio al ciudadano". Así de escueto comentaba a un compañero uno de los policías que van a formar parte del plan de vigilancia. Ni una palabra más. Ni un gesto que lleve a interpretar nada. No hace falta. Se espera la llegada de, al menos, un millón y medio de personas. Un evento así, masivo, independiente de su naturaleza, necesita un despliegue importante. Y ese despliegue ya está en marcha. Se activará plenamente justo antes de la llegada de Benedicto XVI.
Mientras unos ultiman su trabajo en el altar frente a la fachada del Ayuntamiento en Cibeles, otros empiezan con el suyo. La Unidad Canina de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana no deja un rincón sin olfatear. Buscan explosivos. De momento, 'gracias a Dios', no han detectado nada. En puntos neurálgicos como las estaciones de tren y autobús se suman también los perros especialistas en estupefacientes. Se trata de que nadie aproveche tanto movimiento de pasajeros.
Los GEO y la Unidad Central de Protección se van a encargar de los desplazamientos del Pontífice. ¿Recuerdan la película En la línea de fuego con Clint Eastwood? Pues eso mismo. Al paso, rodeando la comitiva, corriendo si es necesario. Han entrenado duro para actuar de inmediato.
1.500 efectivos de la Guardia Civil se encargarán de otro momento sensible de la visita desde el punto de vista de la seguridad. Los 2'2 kilómetros de desplazamiento en papamóvil por El Escorial.
La Unidad de Intervención de la Policía Nacional llevará a cabo controles por sorpresa en distintos puntos de Madrid, sobre todo en zonas cercanas a los lugares donde se va a centrar la agenda papal. Una inspección de la que no se van a librar ni los 45.000 trabajadores de Barajas. Tampoco los ciudadanos que viven en las proximidades de todas esas zonas y que ya a estas alturas asisten día sí y día también a unos atascos impropios del agosto madrileño. Molestias que, seguro, llevarán mucho mejor los fieles católicos.