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Las especies invasoras y la falta de una "política clara" complican el futuro del litoral catalán

La presencia creciente de especies marinas invasoras, el cambio climático y la falta de una "estrategia política clara y definida" por parte de las administraciones públicas complican el futuro del litoral catalán, según ha revelado este viernes el director de la Fundació Mar, Miquel Ventura, con motivo de la presentación de los datos anuales del Informe Silmar.
Adicionalmente, no hay inversión en conservación activa del medio marino, como demuestra que menos del 1% del presupuesto que se destina a conservación de la biodiversidad se destina a los mares, una situación "absurda" porque CataluÑa tiene en el turismo de sol y playa buena parte de su riqueza y las actividades relacionadas con el Mediterráneo constituyen un porcentaje importante de su PIB.
El coordinador del proyecto Silmar, Xavier Salvador, que hace el seguimiento de las 17 estaciones subacuáticas que funcionan en diferentes puntos del litoral desde el año 2009, ha destacado que en el 75% de ellas se ha detectado la presencia de especies invasoras y la mayoría obtiene este año una "reducción generalizada de las puntuaciones", mientras que tres han suspendido --en Begur y L'Escala (Gerona) y Badalona (Barcelona)--.
Salvador ha destacado que el pasado invierno la temperatura del agua marina a diez metros de profundidad no ha bajado de los 14 grados centígrados, dos grados por encima de la media, y que adicionalmente no se ha producido el temporal de levante que ayuda a reciclar y reducir la contaminación latente sobre las comunidades marinas, dos ejemplos de los efectos del cambio climático que ya son observables.
Ventura ha señalado que la situación general va a peor, aunque el entorno se mantiene y ofrece una gran capacidad de resiliencia, un dato positivo que se complementa con que, a pesar de que en la época veraniega la presión sobre el medio es muy elevada, el resto de meses ayuda a reequilibrar la situación.
El director de la Fundació Mar ha recordado que se calcula que en el Mediterráneo existen unas 600 especies exóticas, aunque ha cifrado en una decena las invasoras --que producen efectos negativos sobre el medio-- que se han localizado en Cataluña, ya sean algas, cnidarios, crustáceos o peces.
"El actual entorno social, económico y ambiental que existe en el medio litoral catalán no puede garantizar su conservación a medio y largo plazo", ha concluido Ventura, que añade a los riesgos la existencia de una pesca excesiva, la presencia de contaminación difusa por la actividad humana y las aguas de balance de los buques.
Por ello, y a nivel concreto, ha pedido nuevas herramientas de gestión como la creación de un sistema de información geográfica, la creación de zonas marinas de bioconocimiento, el diseño de planes de ordenación y usos de los espacios marinos por parte de los Ayuntamientos costeros y el fomento de las acciones de custodia marina, más allá de destinar fondos económicos a estos fines.
PUERTO DE BARCELONA
El director de Medio Ambiente del Puerto de Barcelona, Jordi Vila, ha destacado el valor de la conservación marina, recordado que colabora con la fundación desde 2009 y que, en línea con su intención de mejora las aguas del puerto, se construyó hace más de una década una red de saneamiento con 36 kilómetros de colectores y 16 estaciones de bombeo para no verter al mar las aguas residuales.
La responsable de Desarrollo Sostenible del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat, Mireia Cañella, ha asegurado que el Govern trabaja en la redacción de una estrategia integrada para mejorar la conservación del litoral catalán, y pese a reconocer que en los últimos años se ha producido un descenso importante de los presupuestos destinados a conservación, ha destacado que la mayoría de las competencias sobre el medio marino corresponden al Estado.
El proyecto Silmar hace seguimientos continuos de espacios de unos 100 metros de longitud, instalados a menos de 20 metros de profundidad, y ha explicado que los tres suspensos se deben a motivos diferentes, ya que mientras en Badalona es muy negativa la falta de vigilancia y el vertido continuo de residuos, en los casos de Begur y L'Escala el suspenso se debe más a la falta de voluntad de conservación y a la observación de "impactos intolerables", más que por una baja calidad ambiental.