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Un estudio constata una desigualdad masiva entre países en el acceso a tratamientos ya establecidos

Una investigación publicada en la revista 'The Lancet' ha constatado una desigualdad masiva en el acceso y la calidad de la atención de la salud entre y dentro de países, que está provocando el un número de fallecimientos más altos de lo previsto por enfermedades o causas con tratamientos bien establecidos.
"Lo que hemos descubierto sobre el acceso y la calidad del cuidado de la salud es inquietante", ha reconocido el director del Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington (Estados Unidos), principal autor del estudio, que avisa de que "tener una economía fuerte no garantiza buen cuidado de la salud y tener una gran tecnología médica tampoco".
La investigación representa el primer esfuerzo para evaluar el acceso y la calidad de los servicios en 195 países desde 1990 hasta el 2015, para lo que se usó un Índice de Acceso y Calidad del Cuidado de la Salud (HAQ, por sus siglas en inglés) basado en las tasas de mortalidad de 32 causas que podrían ser evitadas por la atención médica oportuna y eficaz, conocida como "mortalidad por causas prevenibles".
Las calificaciones se basaron en estimaciones del estudio anual de la Carga Mundial de Enfermedades, Lesiones y Factores de Riesgo (GBD, por sus siglas en inglés), que sirve para medir la magnitud de la pérdida de salud debido a todas las principales enfermedades, lesiones y factores de riesgo por edad, sexo y población.
De este modo, el país con la mayor calificación fue Andorra, el cual obtuvo un total de 95 puntos en una escala de 1 a 100 para el acceso y la calidad de la atención de la salud y su calificación más baja en cuanto a tratamiento fue para el linfoma de Hodgkin, para el cual obtuvo 70 puntos.
Al país andorrano le siguen Islandia (94), Suiza (92), Suecia (90), Noruega (90), Australia (90), Finlandia (90) y España (90), que se sitúa en octava posición y presenta la calificación más baja en el abordaje del linfoma no Hodgkin (64) y en leucemia (66).
El país con la menor calificación fue la República Centroafricana, que obtuvo un total de 29 puntos y cuya calificación más alta en cuanto a tratamiento fue para difteria, para el que obtuvo 65 puntos.
ESTADOS UNIDOS, AL NIVEL DE ESTONIA Y MONTENEGRO
Estados Unidos obtuvo una calificación total de 81 puntos, al igual que Estonia y Montenegro, pese a que obtuvo 100 puntos en el tratamiento de enfermedades comunes prevenibles por vacunas, como la difteria, el tétanos y el sarampión.
Sin embargo, tuvo nueve categorías de tratamiento en las que obtuvo entre 60 y 69 puntos: infecciones respiratorias bajas (60), trastornos neonatales (69), cáncer de piel no melanoma (68), linfoma de Hodgkin (67), cardiopatía isquémica (62), cardiopatía hipertensiva (64), diabetes (67), enfermedad renal crónica (62) y los efectos secundarios del mismo tratamiento médico (68).
"La calificación de Estados Unidos es una vergüenza, especialmente si se tiene en cuenta que Estados Unidos gasta más de 9.000 dólares por persona en el cuidado de la salud por año, más que cualquier otro país", según ha reconocido Murray.
Muchos de los países en África Subsahariana, los del sur de Asia y varios de América Latina y el Caribe, tuvieron las calificaciones más bajas. Sin embargo, muchos países de estas regiones, entre ellos China (calificación: 74) y Etiopía (calificación: 44), han logrado progresos considerables desde 1990.
El instrumento indica algunas señales favorables de mejora en el acceso y la calidad del cuidado de la salud. Desde 1990, varios países han logrado progresos que alcanzaron o superaron los niveles alcanzados por otros países de desarrollo similar. Estos países incluyeron a Turquía, Perú, Corea del Sur, Maldivas, Níger, Jordania y varios países de Europa Occidental como Suiza, España y Francia.
Los autores planean actualizar el informe cada año y pretenden utilizar estos resultados para comprender mejor las brechas y las oportunidades para mejorar el acceso a la atención médica en todo el mundo.