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Su falsificación de moneda era tan mala que lo salvó de la cárcel en Argentina

Un tribunal de Buenos Aires sobreseyó a un procesado por distribuir moneda falsa debido a que la copia del dinero era tan "torpe y bastarda" que no podía engañar a nadie, informaron hoy fuentes judiciales.
Carmelo Ribles no solo se salvó de ir preso sino que la causa que se le instruyó "no afecta el buen nombre y honor del que hubiere gozado", según el fallo de la Cámara Federal de Apelaciones citado por la agencia estatal de noticias Télam.
En abril de 2005, Ribles intentó pagar compras con un falso billete de 100 pesos argentinos (26,5 dólares) y con otro también apócrifo de 50 dólares estadounidenses, pero en los dos casos fracasó por la "torpeza" de la falsificación.
El dinero falso había sido hecho con una impresora a común en papel de diferente calidad y sin las medidas de seguridad de los billetes auténticos, según pericias citadas por el tribunal.
Por tanto, consideró que no hubo delito porque la falsificación era "a todas luces bastarda, torpe e incapaz de pasar inadvertida para el común de la gente, descartándose de plano la posibilidad de éxito del engaño".
"La acción de falsificar imitando un modelo precisa que el objeto creado (falso) tenga la apariencia del genuino, para lo cual debe tener un gran parecido con él", lo que "excluye los casos en que la moneda falsa fuere tan burda como para no ser aceptada por el común de la gente", insistió el tribunal.