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Un águila imperial se incorpora al 'equipo' de rapaces con que WWF combate los cepos con veneno

WWF ha liberado este viernes 15 de enero dos ejemplares de águila imperial en la provincia de Ciudad Real, una de las cuales porta un localizador GPS que permitirá hacer un seguimiento de su actividad, y, además, disuadir a quienes utilizan cepos envenenados de hacerlo, según ha explicado la organización.
El proyecto, que cuenta con la colaboración de la Fundación Biodiversidad, de GREFA y la de Junta de Castilla-La Mancha, se enmarca dentro del programa 'Lucha contra el veneno: acciones clave' con el que WWF pretende combatir la práctica de colocar en el campo trampas con veneno para acabar con los animales que atacan al ganado o estropean las cosechas.
Según explican desde la organización, quienes utilizan este tipo de estrategia "muchas veces no son conscientes del alcance que tiene". En este sentido, precisan que no solamente provocan la muerte de las especies que buscan expulsar del territorio sino la de cualquier animal que entre en contacto con las trampas, incluidas especies amenazadas como el águila imperial (cuya población se recupera lentamente tras una época en peligro de desaparición).
De hecho, los expertos de la organización de conservación de la vida animal aseguran que el envenenamiento supone en torno al 10% de las muertes de rapaces en España. En total estiman que unas 2.000 aves de esta familia mueren cada año en el país debido a que comen cepos envenenados o restos de animales que los han consumido.
Solamente en el caso de las águilas imperiales, entre 1990 y 2009 ha sido certificada la muerte por envenenamiento de unos 500 ejemplares, teniendo en cuenta que estos son solamente los que han sido localizados, según datos de WWF.
Por ello, la organización advierte de que en una especie en la que la población mundial se reduce actualmente a 500 parejas, este dato de mortalidad representa un riesgo grave.
Los dos ejemplares liberados este viernes nacieron este verano en libertad y fueron acogidos en el Centro de Recuperación de Fauna 'El Chaparrillo' tras el aviso de varios particulares que encontraron a los polluelos en el suelo y en condiciones de desnutrición. Tras cerca de seis meses de trabajo para sacarlos adelante, las dos águilas han sido devueltas al medio natural.
Luna, una de las dos águilas imperiales que han sido soltadas, no es la primera ave que WWF libera como parte de su operación de lucha contra el veneno. También forman parte de la iniciativa un águila de la misma especie liberada en Sevilla en verano de 2015, dos buitres negros y un alimoche.