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Una de las indultadas por el Gobierno estaba condenada a dos años de prisión por robo con violencia

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno 'El Rico' y María Santísima del Amor de Málaga liberará este Miércoles Santo a una mujer condenada a dos años y 16 días de prisión por un delito de robo con violencia.
Precisamente, el Miércoles Santo es su cumpleaños. Esta mujer ingresó en prisión el pasado mes de noviembre, según han señalado a Europa Press fuentes de la Cofradía de El Rico.
Desde Instituciones Penitenciarias han informado de que es una presa primaria y su buena conducta en la cárcel y el proceso de reinserción demostrado han contribuido a que le sea concedido el indulto.
El hermano mayor de El Rico, Antonio Martínez, y el director de la cárcel provincial de Alhaurín de la Torre (Málaga), Ángel Herbella, han comunicado la noticia a la reclusa, quien se ha mostrado "muy emocionada" y "agradecida", trasladando su deseo de formar parte de esta cofradía, han indicado a Europa Press las fuentes citadas.
El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes 13 reales decretos por los que se conceden otros tantos indultos con motivo de la festividad de Semana Santa.
Tradicionalmente, las cofradías solicitan esta medida de gracia para aquellos reos del ámbito de su provincia que cumplen los requisitos de cualquier indulto ordinario, en los que concurren razones de justicia, equidad o utilidad pública.
TRADICIÓN
En el caso de El Rico de Málaga, esta tradición se remonta al reinado de Carlos III cuando en 1759, viviendo la ciudad una época de austeridades y penurias, se declaró una terrible peste. Ante esta situación, los reclusos pensaron sacar en procesión la imagen del Nazareno que se veneraba en un convento cercano, seguros de que con ello atraerían la protección del cielo sobre la ciudad.
Al no ser concedida esta petición, los presos salieron a la calle y se apoderaron de la imagen de Jesús El Rico, conservada en su capilla, llevándola por los lugares más afectados por la epidemia. Tras la procesión, la devolvieron a la iglesia y, al parecer, la enfermedad se acabó repentinamente. Cuando estas noticias llegaron al rey, determinó conceder a la cofradía el privilegio de liberar a un preso.
Ya dentro de lo que se puede considerar leyenda, cuentan que uno de los reclusos no volvió hasta el día siguiente, portando la cabeza de San Juan Bautista, que puso junto a la cama de un compañero, que también sanó.