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Los niños del mundo aportan 17,3 millones de euros en 2015 a la infancia necesitada

Los niños del mundo aportaron en 2015 un total de 17,3 millones de euros a los niños necesitados de África, América, Asia y Oceanía, un 11% más que en 2014 --cuando enviaron 15,6 millones de euros--, según ha anunciado el director nacional de las Obras Misionales Pontificias (OMP), Anastasio Gil, con motivo de la celebración el domingo 24 de enero de la Jornada de la Infancia Misionera que tendrá como lema 'Gracias'.
Concretamente, los niños españoles enviaron un total de 2,7 millones de euros, a través de la Obra Pontificia Infancia Misionera, para cerca de 400 proyectos educativos, de salud, alimentación y evangelización en 37 países.
El director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) España, Anastasio Gil García, ha destacado la importancia del lema de este año, 'Gracias', para promover los valores de la "gratuidad" y la generosidad en un mundo "en el que parece que lo individual es lo que prima".
Una parte de la recaudación de Infancia Misionera ha llegado hasta Yibuti, un país al este de África, ubicado en el estrecho de Bab el Mandeb, una entrada al Canal de Suez que es una de las rutas de navegación con mayor actividad del mundo. Hace frontera con Somalia, Eritrea y Etiopía.
El vicario general de Yibuti, el norteamericano Mark Desser, dejó hace 14 años su trabajo como ingeniero eléctrico en General Motors para ingresar en la comunidad religiosa Los Siervos de los Pobres. En Detroit trabajaba con muchos musulmanes y a menudo hablaban de la necesidad de paz. Según explica a Europa Press, allí comenzó a darse cuenta de que la paz debe empezar en el interior de cada uno y él se fue a buscarla.
Tras años de formación en Perú, Toledo y Francia, Desser intuyó que su sitio estaba entre los musulmanes, por lo que decidió marcharse a Yibuti durante dos años a vivir entre los 'assajogs' --gente de las colinas rojas--. Y ante la necesidad de sacerdotes en la diócesis, decidió completar sus estudios y fue ordenado en 2011.
En Yibuti, el dinero de Infancia Misionera se destina al trabajo educativo de la Iglesia en la diócesis, donde atienden a 2.700 alumnos de diversas circunstancias sociales, familiares y étnicas, en su mayoría musulmanes, en un total de once escuelas.
CÉLIBE Y CON 71 HIJOS
Actualmente, Desser trabaja al norte del país en la Misión Católica de Tadjorurah, a la orilla del golfo, territorio de los Affars, donde se levanta una escuela de alfabetización a la que acuden los niños más pobres para aprender a leer. Además, es director y profesor de una escuela de formación profesional. "Soy célibe pero tengo 71 niños y quiero más", exclama riendo.
En su escuela todos los jóvenes son musulmanes pero los propios padres piden al sacerdote que hable a sus hijos de Dios y les enseñe los diez mandamientos. Allí, según asegura el cura, lo que quieren todos es "paz" ante la amenaza de los radicalismos.
También destaca el trabajo que realizan con los refugiados llegados desde los países vecinos, sobre todo, de Yemen este pasado verano como consecuencia de la guerra. Había un campamento provisional pero pensaron en hacer un campamento de verano con los más pequeños. "Son niños con traumas enormes, que han visto caer bombas, que han visto morir a sus padres. Para ellos esto era un pequeño oasis", relata.
La Infancia Misionera es una institución de la Iglesia universal para promover la ayuda recíproca entre los niños del mundo y es una de las Obras Pontificias de Obras Misionales Pontificias (OMP). Infancia Misionera nació hace 173 años, en 1843, por iniciativa del obispo francés Forbin-Jason que invitó a los niños de su diócesis a colaborar con los niños de China. En 1922, el Papa Pío XI la convirtió en Obra Pontificia.