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El obispo de Brujas abusó durante ocho años de su sobrino

Los casos de pederastia llevaron al Vaticano a una situación muy difícil. Foto: EFEtelecinco.es
Un caso por fin pormenorizado que se suma a un aluvión de datos sobre los abusos cometidos por responsables de las distintas Iglesias europeas. Hace ya bastantes meses desde que, en abril, el obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, presentara su dimisión por haber abusado de un menor de su entorno. Tal acción desencadenó una investigación que dio con centenares de sospechosos en el seno de la Iglesia católica belga. Paralelamente a ello, la publicación de datos y dimisiones proliferó en Irlanda y en Alemania, entre otros países. Ahora podemos contar con la historia del obispo Vangheluwe, que abusó durante casi diez años de su sobrino, con cierto encubrimiento posterior por parte de sus superiores.
El obispo de Brujas, Roger Vangheluwe, fue el primer prelado europeo que renunció, en abril de este año, por un caso de pederastia. Un artículo publicado 'The New York Times' y 'The Internation Herald Tribune' desvela este martes los pormenores del caso: la víctima fue su sobrino, que sufrió los abusos de su tío desde los 10 a los 18 años. Vangheluwe sólo dimitió tras la presión de su víctima y la familia, que amenazaron con destapar el caso.
Hace dos meses, Vangheluwe trataba de buscar motivos morales a su renuncia: "La víctima aún sigue marcada. Durante los últimos decenios he reconocido varias veces mi culpa ante él y ante su familia, y he pedido perdón. Pero esto no lo ha tranquilizado. Y yo tampoco lo estoy".
No obstante, tal decisión se producía tras el esfuerzo de su víctima, familiares y amigos de presionar a las autoridades eclesiásticas y amenazarlas con la revelación pública del caso. Según estas fuentes, su víctima, que suma en la actualidad 42 años, dijo "basta" cuando sospechó que el sacerdote podía llegar a abusar de otra niña de la familia.
Tras obtener escasas respuestas del obispo y su antiguo superior, el escultor y su familia enviaron correos electrónicos a todos los obispos belgas amenazando con denunciar los abusos. Esta presión terminó por forzar al obispo a reconocer su culpa.
Pero entonces quedó reflejada la opacidad y la lógica interna de una Institución que lleva mal la publicación de este tipo de casos de corrupción. "Estoy asustado y la Iglesia tiene mucho poder", afirmaba la víctima, que aún prefiere no identificarse: "No sé si podré lidiar con ello, lidiar con tanto dolor".
Un sacerdote belga que conoció el caso llegó a ser amenazado por ello. Según ha declarado el padre Devillé, en 1996 se reunió con el entonces cardenal de Bélgica, Godfried Danneels, para denunciar el caso. Durante la cita Danneels no cesó de mirar el reloj y unos días después le envió una misiva amenazante: "Deje de hacer acusaciones públicas infundadas contra la Iglesia y sus funcionarios si no tiene pruebas, especialmente de obispos y sacerdotes".
¿Llegó el Vaticano a conocer este u otros casos? Preguntas inconvenientes para los estamentos más conservadores. Pero la publicación de estos abusos dista mucho de ser una moda. Junto a este figuran casos españoles, alemanes e irlandeses, publicados a lo largo de una primavera prolífica en este tipo de revelaciones.
El caso de Vangheluwe ya no puede ser perseguido por la Justicia belga, pues ha pasado más de una década desde que la víctima alcanzó la mayoría de edad. El obispo se ha refugiado en un monasterio trapense y está siendo investigado por otro caso de abusos.