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"Les obligaba a tener relaciones entre ellos, entre los monitores y relaciones con él"

fue violada cuando sólo tenía doce años.
"La cogió con doce años y evidentemente es una edad muy débil y la pobre chica no lo denunció, y recibió también la amenaza de que le podía ocurrirle lo mismo a su hermano", afirma Mazorra.
Según explica Mazorra, la joven recuerda ese gimnasio como una telaraña tejida por el principal acusado en la que los alumnos iban quedando atrapados. "Lo compara con los grupos de kárate, que él hacía como una tela de araña en la que caían todos y les obligaba a tener relaciones entre ellos, relaciones entre los monitores y relaciones con él", explica.
Su defendida ha declarado que fue violada en la casa de la playa de Vargas. Fue forzada a mantener relaciones sexuales con el acusado, con Fernando Torres Baena, que se encargaba de entrenar los cuerpos de sus alumnos y también sus mentes, porque consiguió que la joven nunca lo denunciara.
La mayoría de las víctimas conocieron a los demás en el mismo gimnasio, un total de 55 menores despojados bruscamente de su inocencia que ahora coinciden en lo declarado. "Una de las cosas que decían es que cuando las habitaciones estuviesen ocupadas no abriesen la puertas, y no mirasen por las mirillas, y eso lo han repetido todos. De ese modo, es difícil que sea inventado, porque ya lo están diciendo varios chavales a la vez", asegura Mazorra.
Este curtido penalista lleva treinta años ejerciendo la abogacía en las palmas. Ha visto de todo, pero está impresionado por las dimensiones que ha tomado el caso Kárate. "Esto estará en los anales de la historia jurídica española como uno de los casos más graves".
Las alarmas sonaron el pasado 29 de enero, cuando un adolescente decidió denunciar los supuestos abusos que había sufrido a manos de su maestro de kárate. El supuesto cerebro de la operación, Fernando Torres Baena, está en prisión provisional, al igual que las otras dos imputadas. Dos mujeres, monitoras del club deportivo, que supuestamente se habrían encargado de reclutar nuevos alumnos, además de haber participado en los abusos. El presunto delito se habría cometido tanto en el gimnasio como en un chalet, donde se organizaban cursos intensivos. De momento, el juez ha escuchado el testimonio de 55 presuntas víctimas, de las que 17 son menores de edad. IM