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La central ha operado 42 años, por lo que el sector señala que el "mito" de 40 años de PSOE y C's está superado

El presidente de la Sociedad Nuclear Española (SNE), José Ramón Torralbo, considera que el "mito" de los 40 años de vida útil --que propone el acuerdo entre PSOE y C's-- "dejó de existir", una vez que la de Santa María de Garoña (Burgos) ha producido electricidad durante 42 años y está esperando a la evaluación del Consejo de Seguridad Nuclear para aspirar a un nuevo permiso para operar hasta los 60 años de edad.
Por ello, considera que Garoña ha demostrado que la edad no es lo más importante en una planta nuclear, sino su funcionamiento y buen estado, algo que garantiza el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) independientemente de los años de un reactor porque de no ser así, el regulador toma medidas e incluso puede decretar el cierre de una central.
En ese sentido, en una entrevista con Europa Press con motivo de la Jornada de experiencias operativas de las centrales nucleares de 2015 en España, ha recordado que Garoña cerró por motivos económicos un año antes de que el Gobierno le diera una autorización hasta 2013, pero ha subrayado que el informe del CSN era favorable "por unanimidad" a que la planta de Burgos pudiera operar hasta 2019.
"Podría haber operado hasta los 48 años, por unanimidad, porque el CSN dio el visto bueno favorable porque la planta era segura hasta esa fecha", ha recordado Torralbo que confía en que la central podrá acreditar que está en condiciones de operar hasta los 60 años de edad, tal y como ha solicitado al Ministerio de Industria.
El proceso de renovación, pendiente del dictamen del CSN, "sigue en marcha" y ha destacado los esfuerzos de Nuclenor por asegurar que la planta siguiera en condiciones óptimas puesto que el planteamiento y visión de la empresa "siempre" ha sido el de continuar a largo plazo.
Por ello, ha manifestado que la SNE propone para España un modelo energético "consensuado", que "no solo sea de una legislatura" porque "hay que huir de la incertidumbre como de la pólvora" y apostar por un sistema a largo plazo.
De este modo, admite estar "sorprendido" porque el candidato de C's, Albert Rivera, antes de firmar el acuerdo con PSOE había "reconocido" la necesidad de mantener la energía nuclear en el sistema eléctrico pero ve que, al final, en los acuerdos "hay que ceder".
Torralbo, a la vez presidente de Nuclenor, titular de Garoña, ha advertido de que decisiones del calado de cerrar las centrales a los 40 años pueden ser negativas no solo para el sector, sino para el país en su conjunto.
"Podemos cargarnos el sector", ha advertido, porque la industria nuclear tiene un alto nivel tecnológico que mejora cada año, por lo que cree que "se tiraría todo el esfuerzo por la borda".
Previamente, en rueda de prensa, se ha referido al impacto para el precio de la luz de cerrar las centrales, que "a día de hoy" estaría en aproximadamente un incremento del 14 por ciento en el recibo de la luz, aunque ese dato es "cambiante".
Sobre el cierre de Garoña ha elogiado las "importantes" inversiones realizadas para que la central se mantenga en condiciones óptimas, igual que en el resto de las centrales nucleares españolas, que destinan, en torno a 40 millones al año por cada reactor.
En todo caso, considera que si la propuesta de cerrar el parque atómico al llegar a 40 años, esto "rotundamente" no supondría una merma en la seguridad, porque las condiciones e instrucciones del CSN "hay que cumplirlas y acreditarlas hasta el último día", aunque otra cosa son otro tipo de inversiones no relacionadas con la seguridad que el titular "puede decidir no acometer".
EL COSTE DE FUKUSHIMA: 30 MILLONES
Además, según ha informado, las medidas complementarias de seguridad que se están implantando en todas las centrales nucleares a raíz de las pruebas de resistencia al parque nuclear europeo tras el tsunami que provocó el accidente nuclear en Fukushima (Japón) están suponiendo en torno a 30 millones de euros de media por cada central nuclear en el mundo. "Se ha hecho un gran trabajo y en 2016 se va a seguir haciendo", ha elogiado.
Torralbo ha citado algunas de las mejoras, como sistemas portátiles y bombas para garantizar el funcionamiento de la central en situaciones de accidente; la construcción de centros alternativos más alejados de la planta y de la sala de control del reactor para poder operar una central en una situación similar, entre otras. En ese sentido, ha agregado que todas ellas se están implantando después de "imaginar" los peores escenarios para tener respuestas "muy flexibles" y adaptándose a las particularidades de cada una, según donde estén ubicadas frente a seísmos, inundaciones, entre otras hipótesis.
DESMANTELAMIENTO "DESORDENADO"
El presidente de la SNE ha evitado pronunciarse sobre la idoneidad del emplazamiento del futuro almacén temporal centralizado (ATC) de residuos nucleares puesto que "el único" que tiene capacidad de determinar ese supuesto es el CSN que "si dice que es seguro, es que lo es". En todo caso, ha señalado que las instituciones competentes en la cuestión, el regulador y ENRESA son responsables de hacerlo bien.
En caso de que el acuerdo de PSOE y C's fructuficase, una cuestión a valorar más allá de 2028, cuando según ese calendario de cierre, se pondría el broche a la energía atómica en España, son los desmantelamientos de los reactores. A ese respecto, Torralbo opina que si se precipitan los cierres de las plantas "de forma prematura y desordenada" tendrá mayores costes que si se hace de forma ordenada y como en el resto del mundo".
Finalmente, cree que "no está todo dicho" en la energía nuclear en España y que los Gobiernos "duran cuatro años", de modo que ha garantizado que la SNE seguirá trasladando la conveniencia de que la energía nuclear siga formando parte del mix energético del país "a largo plazo". De otro modo duda de que se puedan cumplir los compromisos del Acuerdo del Clima de París.