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Los pacientes infectados por VIH tienen un mayor riesgo de desarrollar tumores

Los pacientes infectados por VIH tienen un mayor riesgo de desarrollar tumores, siendo ésta una de las primeras causas de muerte y hospitalización en estos enfermos. Además, actualmente, entre un 25 por ciento y un 40 por ciento de los pacientes pueden ser diagnosticados de cáncer.
Así lo han asegurado diversos expertos durante el 'Programa educacional sobre las comorbilidades más prevalentes del paciente VIH', un proyecto pionero puesto en marcha por MSD con el aval del Grupo de Estudio del Sida (GeSIDA) y el Grupo Español de Alteraciones Metabólicas en VIH (GEAM).
"Al principio de la epidemia era frecuente la aparición de ciertos tumores que definían un estado avanzado de la infección por el VIH/sida, eran los denominados tumores definitorios de sida. Estos incluían el sarcoma de Kaposi, el linfoma no Hodgkin y el cáncer de cérvix. Sin embargo, en la actualidad, y debido al aumento de la esperanza de vida de estos pacientes, están aumentando los casos de los denominados tumores no relacionados con el sida, como por ejemplo el cáncer de hígado, de pulmón, de ano y el linfoma de Hodgkin", ha comentado el médico del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital San Pedro de La Rioja, José Ramón Blanco.
Teniendo en cuenta que las personas infectadas por el VIH tienen un mayor riesgo de desarrollar un cáncer que la población general no infectada, el experto ha destacado los resultados de un metaanálisis que ha demostrado que estas personas tienen una probabilidad 25 veces mayor de ser diagnosticadas de cáncer anal; 10 veces mayor de ser diagnosticadas de linfoma de Hodgkin; o 5 veces mayor de obtener un diagnóstico de cáncer de hígado.
"Además de por la mayor esperanza de vida, este mayor riesgo de sufrir algunos tumores no definitorios de sida se ha atribuido, en gran parte, a la inmunosupresión relacionada con el propio VIH, pero también con la coinfección por otros virus que causan ciertos cánceres (hepatitis C, hepatitis B, virus del papiloma humano o virus de Epstein Barr), sin olvidar la alta exposición a otros elementos carcinógenos como el tabaco o el alcohol en personas infectadas por el VIH", ha recalcado el experto.
IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO PRECOZ
En este contexto, Blanco ha subrayado la importancia del diagnóstico precoz de la infección por VIH ya que, según ha asegurado, cuanto antes se diagnostique y antes se inicie el tratamiento, mejor estará el paciente desde el punto de vista inmunológico y virológico. Además, los pacientes que están bien adheridos al tratamiento presentan un "menor riesgo" de sufrir cualquier tipo de complicación relacionada con la infección por el VIH.
No obstante, en el caso del cáncer, es "fundamental" la realización de pruebas diagnósticas que permitan su rápido diagnóstico. En este sentido, estos pacientes deben someterse, al menos, a los mismos programas de cribado para tumores que el resto de la población general, si bien en algunos casos esta vigilancia se debe llevar a cabo de un modo más activo.
"En los pacientes infectados por el VIH el diagnóstico precoz del cáncer es vital pues en muchas ocasiones a igual grado de afectación tumoral que, por ejemplo, en un paciente infectado por el virus de la hepatitis C, el pronóstico del paciente VIH suele ser peor", ha destacado el especialista.
Por otra parte, Blanco ha recomendado a este colectivo de enfermos contemplar la vacunación contra infecciones como la hepatitis B y el virus del papiloma humano (VPH) y ha recordado que cuando el tumor ya se ha desarrollado es necesario tener en cuenta que algunos fármacos antirretrovirales pueden interaccionar con algunos de los tratamientos antitumorales como resultado de su capacidad para inhibir o inducir el sistema enzimático del citocromo P450 (CYP)11.
En estos casos, ha explicado, la coadministración del tratamiento antirretroviral podría, además, alterar las concentraciones en sangre de algunos de los fármacos, con el consiguiente aumento de la toxicidad o la disminución de la eficacia. "Hay que tener en cuenta que los tratamientos oncológicos disminuyen nuestro estado inmunológico y que, por lo tanto, hay que estar especialmente atentos a la aparición de infecciones oportunistas que pueden complicar, aún más, el manejo de los pacientes infectados por el VIH con cáncer", ha zanjado Blanco.