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Los pediatras que tratan a niños con anafilaxia no cuentan con una formación adecuada sobre esta alergia

Los pediatras que tratan a los niños con anafilaxia tienen un acceso limitado a planes de formación en anafilaxia, lo que dificulta su tratamiento, según ha mostrado un estudio realizado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), presentado con motivo de la celebración de la Semana Mundial de la Alergia.
Se trata de una reacción alérgica generalizada grave, de inicio rápido y potencialmente mortal, que tiene una prevalencia de entre el 1 y el 2 por ciento de la población y cuya incidencia va en aumento en niños y adolescentes.
En este sentido el coordinador del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria de la SEICAP, Javier Torres, ha avisado de que el reconocimiento "precoz" de los síntomas y el inicio "rápido" del tratamiento con adrenalina intramuscular son "críticos" para prevenir casos "graves" e, incluso, la muerte.
Sin embargo, pese a que la mayoría de pediatras, con experiencia de más de 20 años, reconoce haber leído las guías de tratamiento de anafilaxia y existen criterios claros de indicación de adrenalina autoinyectable (AAI), establecidos por la World Allergy Organization, existe un "déficit" de prescripción en casos en que estaría indicada.
Además, según el miembro de la SEICAP y uno de los coordinadores del estudio, Carlos Sánchez Salguero, existen dudas sobre cómo aplicarla de manera correcta tanto por parte de los padres como de los propios médicos.
De hecho, una investigación, publicada en abril en la revista 'Prehospital Emergency Care', ha mostrado cómo los errores de medicación en el tratamiento prehospitalario de las reacciones anafilácticas pediátricas con adrenalina se deben sobre todo a problemas en la detección de los síntomas, la estimación de la dosis, así como errores de comunicación y de administración del medicamento.
"También existen dudas sobre el empleo de otros tratamientos como las ampollas y jeringas de adrenalina, los broncodilatadores, antihistamínicos o corticoides, en relación a los síntomas de los pacientes. Por otro lado, tras la derivación de un niño con sospecha de anafilaxia, el tiempo medio para su atención en el hospital por parte del pediatra alergólogo es inferior a un mes, aunque sería necesario contar con una vía especial de atención rápida de menos de 7 días", ha comentado Sánchez Salguero.
Por todo ello, los pediatras han reclamado un "mejor" acceso a los planes de formación, especialmente a aquellos aspectos clínicos de la anafilaxia; al material audiovisual que explique cómo reconocer los síntomas; a las guías de actuación y al material de entrenamiento.
"Estos profesionales no tienen suficientes medios ni tiempo para formar a los pacientes", ha recalcado el coordinador del Grupo de Vías Respiratorias de la AEPap y también coordinador del estudio, Manuel Praena.
Ante la escasez de formación, la SEICAP y la AEPap han anunciado la puesta en marcha de una serie de medidas de formación presenciales, y a distancia, encaminadas a mejorar la asistencia de los niños que han presentado anafilaxia o tienen riesgo de padecerla.
"El objetivo es "mejorar la formación del resto de personal sanitario, familiares y niños a la hora de afrontar esta patología alérgica que puede ser potencialmente mortal, y en la que el empleo de adrenalina puede salvar la vida", ha zanjado Sánchez Salguero.