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Dar a luz en el campamento de Idomeni

Intisar Alí se enfrenta a tener que dar a luz en cualquier momento en el campamento griego de Idomeni. Esta mujer iraquí emprendió el viaje cuando estaba embaraza de siete meses. “Esperaba llegar a Alemania en 10 días”, dice. Todo se complicó en Turquía y ahora lleva días atrapada junto a su marido y su hija en la frontera con Macedonia.

12.000 personas siguen esperando, en durísimas condiciones, la reapertura de la ruta de los Balcanes. Sin embargo, Grecia ya ha advertido de que el cierre no tiene marcha atrás. Los campamentos de refugiados levantados en suelo griego podrían ser el destino más factible para aquellos que poco a poco van perdiendo la esperanza de llegar a Alemania o al norte de Europa.
Los intentos por cruzar clandestinamente hasta Macedonia a través de las montañas han resultado inútiles. 1.500 refugiados han sido devueltos a Grecia en las últimas horas por la policía macedonia. Otros 2.000 fracasaron también hace dos días tras cruzar por un río a través de las montañas que separan Grecia de Macedonia.
Las posibles soluciones a los refugiados se discuten hoy en Bruselas. Los 28 socios europeos estudian el acuerdo previo alcanzado la semana pasada con Turquía. En él, se contempla la expulsión a Turquía de todos los inmigrantes, sean o no refugiados, que lleguen a Grecia a partir de ahora. Los términos han causado divisiones entre los distintos estados europeos por la ilegalidad de las expulsiones colectivas. España ha sido uno de los que se ha manifestado en contra.
Poco o casi nada de lo que se acuerde en Bruselas afectará a los habitantes del campamento de Idomeni. Contrarias al desalojo, las autoridades griegas esperan a que el desánimo y las difíciles condiciones acaben por convencer a los refugiados de que Grecia será, al menos por ahora, la última escala de su refugio en Europa.