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Un total de 127 terremotos se han registrado desde el pasado 12 de diciembre al sur del mar de Alborán

La serie debiera tender a estabilizarse pues parece ser que ya se ha producido el terremoto principal, según el IGME
Un total de 127 terremotos se han registrado en una serie sísmica al sur del mar de Alborán en las últimas semanas, en concreto, desde el pasado 12 de diciembre, según datos consultados por Europa Press del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
El terremoto de magnitud 6,3 que se ha producido a las 05.22 horas de este 25 de enero de 2016 ha sido el de mayor intensidad registrado hasta la fecha y ha sido sentido en Melilla y en buena parte de Andalucía, precedido por el del día 21 de enero de 2016, cuando tuvo una magnitud de 5,1. En este periodo, se han registrado un total de 84 terremotos.
Así, expertos del IGME constatan que, durante los últimos días se están produciendo una serie de terremotos de pequeña y moderada magnitud al sur del Mar del Alborán, cuyos epicentros se localizan entre la terminación occidental de la cresta de Alborán y la bahía de Alhucemas.
Los expertos explican que el Mar de Alborán constituye una cuenca neógena de gran tamaño situada entre la Cordillera Bética y la Cordillera Rifeña. Ambas cordilleras, conectadas en el Estrecho de Gibraltar, se han formado por la actividad de diversas estructuras geológicas que limitan dos placas tectónicas, las placas Euroasiatica y Africana.
Ambas placas se aproximan a unos 5 mm/año en dirección Noroeste-Sureste y dicha convergencia produce la deformación de la corteza terrestre y la generación de sismicidad en una zona amplia que engloba el sur de España y el norte de Marruecos. Algunos de estos terremotos coinciden con fallas activas conocidas, según el IGME.
En el sector del Mar de Alborán donde se está produciendo actualmente la sismicidad ha sido reconocida una importante zona de fallas activas. Estas fallas, identificadas y caracterizadas en diversos estudios mediante el análisis de datos geofísicos, batimétricos y sismológicos, tienen una orientación preferente NNE-SSO.
Los bloques situados a ambos lados de la zona de falla se desplazan lateralmente respecto en un movimiento cinemático de salto en dirección sinistro. Las fallas deforman la corteza y alcanzan sedimentos recientes, del Holoceno, produciendo escarpes en el lecho marino. La terminación meridional de la zona de fallas se prolonga hasta la región de Alhucemas, donde se concentra gran parte de la sismicidad registrada en la Cordillera Rifeña.
En este punto, los expertos hacen alusión a dos eventos importantes: el terremoto de magnitud 6.4 que tuvo lugar el 24 de febrero de 2004 y el terremoto de magnitud 6 acaecido el 26 de mayo de 1994. El terremoto de Alborán de este 25 de enero de 2016, junto con los terremotos de Alhucemas de 1994 y 2004, constituye uno de los sismos de mayor magnitud registrados en la región.
Por este motivo, desde la dirección general de Protección Civil se mantendrá un especial seguimiento de la serie, hasta su cese, aunque el IGME precisa que, por la historia sísmica de la zona, debiera tender a estabilizarse, dado que parece ser se ha producido ya el terremoto principal. En cualquier caso, añaden que es posible que continúe la sismicidad en el área, pero con terremotos de menor magnitud.
SIN ALTERACIÓN PESE A LA ALERTA DE TSUNAMI
Además, aunque el servicio de alertas de maremotos de la UNESCO ha declarado alerta de tsunami, las boyas de puertos del Estado no han registrado ningún tipo de alteración.
Un tsunami es una perturbación de carácter oscilatorio en una masa de agua (una ola o un tren de olas) de tal modo que, de ser infinita la masa de agua, la oscilación mostraría una amplitud extremadamente pequeña en relación con su longitud de onda. De este modo, mientras que una "ola común" puede llegar a tener longitudes de onda de hasta 300 metros, en un tsunami andan por los 100 kilómetros o más.
El IGME aclara que hay muchos tipos de terremotos de origen natural, pero sólo unos pocos pueden dar lugar a un tsunami. La NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU) registra en su catálogo de tsunamis un total de 20 eventos afectando a la Península Ibérica, que pueden ser algunos más según distintos autores. El más conocido fue el terremoto y posterior tsunami acaecido en Lisboa en 1755.
De estos registros, ocho tsunamis han tenido origen en el Mar de Alborán. El de 1957 fue notablemente mayor en magnitud que el ocurrido este 25 de enero, ya que fue de 6.7 y provocó un deslizamiento submarino, mientras que el de este lunes ha sido de 6.1 según el USGS o de 6.3 Mw según el IGN.
EL IGME añade que si bien un tsunami en el Mediterráneo no es algo que se vea todos los días, es cien veces más probable que se viva un evento de este tipo a que toque la lotería, por ejemplo. Si volviera a ocurrir el terremoto y tsunami de Lisboa, o uno de menor magnitud, alertan de que el problema es que la costa española ha sufrido muchos cambios, y en particular, desde 1755, dado el aumento de población que ocupa regiones costeras. Por este motivo, subrayan, se puede decir que España se encuentra en "una situación grave a priori de impacto de tsunami".