Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Un tribunal de Seúl autoriza el derecho a morir de una anciana en coma

En la imagen varias personas intentando impedir el traslado en ambulancia de la italiana Elusana Englaro hacia la clínica "La Quiete" de Udine (noreste de Italia), donde ayer, lunes, falleció una vez le fue desconectada la sonda alimenticia que la mantiene con vida. EFE/ARCHIVOtelecinco.es
Un tribunal de apelación en Seúl reafirmó hoy el derecho a morir de una anciana en coma que ya había sido aprobado en noviembre pasado por un tribunal de menor rango, informó la agencia surcoreana Yonhap.
La mujer, de 76 años, se encuentra en estado vegetativo desde febrero del 2007, tras un examen médico en un pulmón, y no tiene ninguna posibilidad de recuperarse.
Ante la apelación presentada por el hospital contra la primera sentencia, el tribunal resaltó hoy que no se podrá abusar del dictamen de paralizar el tratamiento a un paciente, que tendrá que aplicarse según criterios rigurosos.
A finales de noviembre una juzgado civil de Seúl aceptó la demanda presentada por los hijos de la paciente para que se desconecte el aparato de respiración artificial que mantiene con vida a su madre.
Fue el primer caso a favor del derecho a morir de un paciente en estado terminal en Corea del Sur.
Poco después el hospital de Severance, en Seúl, donde está ingresada la enferma, recurrió por considerar que en Corea del Sur aún no existe consenso social ni están establecidos los criterios legales sobre el derecho a morir.
En Corea del Sur no existe una ley que reconozca la eutanasia, pasiva o activa, y ese fallo judicial abrió en su día un debate social en el país asiático a favor y en contra de la eutanasia.
Al dar a conocer su fallo el 28 de noviembre, el tribunal alegó que la anciana no puede recuperar su conciencia ni sobrevivir sin la ayuda de un aparato, y consideró que ella "habría expresado su preferencia" por morir a seguir en la situación actual.