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Tras el sueño de volver a conducir

Fran, gran aficionado a la Fórmula 1, posa con Fernando Alonso y un amigo en Jerez.telecinco.es
El sueño de Fran es conducir. A simple vista, no parece algo complicado. Sólo basta con sacarse el carnet y tener un coche. Pero teniendo en cuenta que Fran es tetrapléjico desde hace once años, su sueño se torna casi imposible. A pesar de la dificultad y el elevado precio de un coche adaptado para su minusvalía, no ceja en el empeño: "Significaría volver a ser independiente". Ha creado una página web para difundir su historia y solicitar ayuda.
La vida de Francisco Javier Peña Mateos (Chiclana de la Frontera, 33 años) cambió radicalmente en julio de 1997. Cuando practicaba una de sus aficiones favoritas, el Motocross, sufrió un grave accidente que le produjo una lesión medular y cervical a la altura de las vértebras C4 y C5. Diagnóstico: Tetraplejia. Desde entonces, sólo puede mover los brazos, aunque no tiene movilidad ni en dedos ni en muñecas, y se desplaza en una silla de ruedas electrónica.
Este gaditano tenaz sigue siendo un adicto al mundo del motor: "A pesar de que el accidente fue practicando Motocross, me sigue encantando. Sigo todos los campeonatos del mundo del motor, desde el andaluz hasta el Mundial de Fórmula 1". Siempre ha intentado sobreponerse a su lesión y ser lo más independiente posible. Hace algunos años, Internet, que se ha convertido en una de sus principales ventanas al mundo exterior ("paso casi todo el día conectado en frente del ordenador. Eso sí, mi paseo y mi café por la mañana y por la tarde no me lo quita nadie"), le descubrió la posibilidad de cumplir su sueños más anhelado desde que sufrió el accidente: volver a conducir.
¿Cómo? Mediante un vehículo con adaptación lateral, que le permitiría conseguir el 100% de independencia al volante. Fran comenzó a indagar y se puso en contacto con empresas especializadas en adaptación de vehículos para minusválidos. El siguiente paso era probar uno de ellos. Lo consiguió en octubre de 2007, en Toledo. Más tarde viajó a Alemania para continuar con las pruebas y sacarse los certificados pertinentes. Estaba preparado para ponerse al volante de nuevo.
Pero entonces llegó el lado negativo: el elevadísimo precio del vehículo adaptado. Alrededor de 90.000 euros que ni en sueños puede pagar. Además, las subvenciones en España son escasas. Fran matiza: "por no decir inexistentes. Me dijeron que llegarían a principios de año, pero aún sigo esperando. En Alemania, la adaptación es subvencionada al 100%. Y luego dicen que estamos a la altura de Europa".
Por eso intenta conseguir su sueño a través de otros medios. Después de contemplar todas las posibilidades del mundo para pedir un préstamo bancario que no puede pagar, decidió utilizar Internet para dar a conocer su caso: "He decidido crear una página web para aquellas personas que me puedan ayudar".
Fran no se anda con rodeos: quiere dinero. Si lo consigue, todo su empeño se verá recompensado. Será, además, el primer conductor en España con este tipo de adaptación, y el coche llevará impreso en su carrocería el nombre de todas las personas que le han ayudado a modo de agradecimiento.
En caso de no lograro, donará el 100% del dinero recaudado a la Fundación del Hospital Nacional de Paraplégicos, para que otros puedan luchar por sus sueños. Porque todos soñamos.