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La COSCE pide al futuro Gobierno que no disocie la ciencia y la tecnología de los asuntos económicos

El presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), Nazario Martín, ha alertado a la clase política de que "no se puede disociar la ciencia y la tecnología de los asuntos económicos". De ahí, que desde la organización que preside, propongan al futuro Gobierno la creación de una figura de asesoramiento en I+D+i.
Se trata de una figura de que "es común en países avanzados" que implicaría a un científico o tecnólogo que actuara como coordinador de todos los asesores de todos los ministerios, de manera que, "cuando un político tome medidas de cualquier índole, pueda alertar de lo que esa acción puede suponer para el ámbito de la I+D".
"Los políticos deben instalar en su cabeza que la I+D+i no afecta sólo a un colectivo sino que es algo que, pensamos, es fundamental en el futuro para que sea un motor de la economía", ha declarado. Martín ha explicado, en una entrevista a Europa Press, que la ciencia es crecimiento y que puede implicar una mejora de la situación laboral y de la calidad de trabajo en las empresas. "Sin embargo, en nuestro país cuando se toman decisiones nunca están la ciencia y tecnología presentes", ha insistido.
Del mismo modo, consideran "imprescindible" la creación en el futuro Ejecutivo de un Ministerio de Ciencia o de I+D+i. "Aunque al principio no lo criticamos, con el paso de los años nos hemos dado cuenta de que ha sido perjudicial para el sistema" por el hecho de que "no haya un ministro con sus fondos propios" o que el representante del sector "no esté en la mesa de negociación para exponer los problemas", sino "esperando fuera a que le cuenten qué han decidido", ha apuntado Martín.
El presidente de la COSCE reconoce que esta situación fue visible cuando en uno de sus discursos al inicio del tercer año de legislatura, el ministro de Economía, Luis de Guindos, señaló que ese año iba a ser el de la ciencia. Ante esto, Martín se pregunta "qué fueron los dos años anteriores" y ha reconocido "que un ministro de Ciencia nunca tendría esa visión".
UNA AGENCIA ESTATAL QUE EVITE LA FUGA DE TALENTO
Desde la confederación, que agrupa a más de 30.000 investigadores, se recuerda de la necesidad de poner en marcha la Agencia Estatal de Investigación, que debería llevar en funcionamiento desde 2012 y que, previsiblemente, comenzará su actividad en 2017.
Este organismo solucionaría uno de los problemas más graves que tiene el sistema español, que es la falta de coordinación entre departamentos, que, después se ve reflejada en los retrasos de convocatorias de plazas, de becas y, por lo tanto, de su resolución. "La agencia, que ya existe en prácticamente todos los países, permite que no haya que esperar a que Hacienda decida cuándo le viene bien liberar fondos, porque en ella se gestionarán las partidas de presupuestos" destinadas a ello.
Martín alerta, además, que esta autogestión de los recursos permitirá mejorar los protocolos para los que se debe de dar uso el dinero y, por ejemplo, poder dar en tiempo y forma las convocatorias con fechas concretas.
A su juicio, todo este tiempo sin Agencia ha sido un retraso para el sistema de investigación. "Si tienes un becario en tu grupo, prometedor, con buen expediente y que puede ser investigador y no sabe cuándo puede salir su plaza o cuándo se resuelve, se marcha al no tener su futuro claro", ha destacado, para recordar que "muchos de estos jóvenes son irrecuperables".
En este sentido, ha apuntado que, en su opinión, ésta es "realmente la fuga de cerebros": aquellos que "tienen que organizar su futuro de otra manera al no tener plaza" o los que son válidos para recibir ayudas 'Ramón y Cajal' pero no la obtienen "por las escasas plazas que salen tras los recortes". "Hay científicos que son fichados por institutos en el extranjero y se van a trabajar y a mejorar, esos no son 'cerebros fugados', pero sí los que se marchan porque no hay sitio para ellos", ha comentado Martín.
El presidente de la COSCE ha recordado que esta situación es consecuencia de la bajada de recursos de los últimos años. Así, ha explicado que, desde 2009 hasta ahora, se ha reducido en un 35 por ciento la inversión en I+D+i, lo que supone entre 12 y 15 mil millones de euros. "Si se tiene en cuenta que tras esta caída se ha aumentado en 2015 los presupuestos un 0,36 por ciento con respecto a 2014, no se converge con los demás países de Europa, sino que se diverge", ha alertado.
Para Martín, se necesitaría aumentar, al menos un 4 por ciento más en ciencia en los próximos 10 años para "ser homologables con los demás países del entorno". Para ello, ha dicho, hay que "modificar la estructura de todo el sistema", mejorando las infraestructuras, revisando los modos de contratación de universidades y Organismos Públicos de Investigación (OPIs) y realizando procesos de evaluación
par investigadores. Este es el sistema, según ha explicado, de los institutos tecnológicos de nueva creación que "están siendo una moto en el país".