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Determinan un límite superior para el mundo cuántico

El mundo cuántico y nuestra percepción del mundo obedecen de diferentes leyes naturales. Físicos de la Universidad de Leiden han buscado la frontera entre ambos y ahora sugieren un límite superior.
Las leyes del ámbito cuántico no se aplican a nuestra vida cotidiana. Estamos acostumbrados a determinar una ubicación y tiempo exactos a los objetos. Pero las partículas fundamentales sólo puede describirse mediante distribuciones de probabilidad. Imagine recibir una multa de tráfico por exceso de velocidad de entre 30 y 250 km/h en algún lugar entre París y Berlín, con una probabilidad de pico para 140 km/h en Frankfurt.
Debido a que las leyes son completamente diferentes en estos mundos, un límite claro podría existir entre ambos. El tamaño y la masa podría ser utilizado para determinar si un objeto obedece a leyes cuánticas o macroscópicas, pero el borde de este límite es difícil de alcanzar. El físico de Leiden Tjerk Oosterkamp y su grupo de investigación han establecido ahora un límite superior para los fenómenos cuánticos, acercándose a la respuesta.
"Seguimos excluyendo valores, así que nos movemos lentamente en la ubicación de la frontera", dice Oosterkamp. "Si sólo nos queda un área pequeña, podemos diseñar mejor nuestros experimentos para ver lo que está sucediendo en el límite del mundo cuántico", ha afirmado el autor del trabajo, publicado en 'Physical Review Letters'.
De acuerdo con un determinado modelo de mecánica cuántica, puede describirse la posición de una partícula con una distribución de probabilidad que a veces colapsa de forma espontánea. En ese caso, su posición está, en efecto, determinada con precisión, dentro de cierto margen. Este margen y la frecuencia del colapso espontáneo son los dos parámetros que los físicos buscan. Si los determinan, tienen una fórmula completa para definir una frontera estricta entre lo cuántico y lo macroscópico.
Oosterkamp ahora ha determinado un límite superior sobre esos parámetros de 31 colapsos por año por unidad de masa atómica con un margen de alrededor de 10 nanómetros, a un colapso por cada 100 años, con un margen de 1 micra. Para su siguiente medición, los investigadores esperan menos colapsos, para que puedan definir un límite superior de forma incluso más estricta.