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La Fundación Vivo pide que no se regale tecnología con conectividad a redes WiFi

Ante la inminente llegada de los Reyes Magos, la Fundación Vivo Sano ha pedido a los padres que no regalen productos tecnológicos con conectividad a redes WiFi y a radiaciones electromagnéticas de alta frecuencia, ya que su uso supone un "riesgo para la salud de los niños".
Raúl de la Rosa, responsable del área de contaminación electromagnética de la Fundación Vivo Sano y director de la campaña Escuela sin WiFi, hace hincapié en la especial vulnerabilidad de los menores ante este tipo de tecnologías, dado que su sistema nervioso y neurológico aún está en pleno desarrollo.
Este tipo de tecnologías operan mediante campos electromagnéticos de alta frecuencia, clasificados por la Organización Mundial de la Salud como posible cancerígeno para humanos, dentro de la categoría 2B.
"Los padres son los primeros responsables de la salud de sus niños. Hoy en día ya nadie ignora que los campos electromagnéticos de alta frecuencia han sido relacionados en la literatura científica con un mayor riesgo de tumores cerebrales, problemas de aprendizaje, hiperactividad o alteración del sistema inmunitario, entre otros problemas de salud", explica De la Rosa.
Por este motivo, recuerda que son los padres los que deben "ser responsables y ejercer el principio de precaución", ante la sospecha de que "estos aparatos puedan ser nocivos para la salud, debemos informarnos adecuadamente, reconsiderar si son o no apropiados como regalo para los niños, utilizarlos con precaución e imponer ciertas restricciones en su uso".
Para la Fundación Vivo Sano, el mayor riesgo de las 'tablets' y los dispositivos inalámbricos va asociado fundamentalmente a un uso inadecuado de estos dispositivos. Por eso aboga por evitar la exposición innecesaria de los menores al WiFi y por educar a los niños en el uso racional de las nuevas tecnologías.
"Un niño pequeño jamás debería estar expuesto al WiFi porque no lo necesita para divertirse; es mucho mejor instalarle los juegos o aplicaciones en la 'tablet' y que el niño los disfrute sin tener que estar conectado y sometido innecesariamente a radiaciones. ¿Qué necesidad tiene un niño de 6, 8 o 10 años de estar permanentemente conectado a Internet?", argumenta De la Rosa.