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Tokio tomada por robots

Omni Zero, uno de los robots presentado en la Feria de Robótica de Tokio, se transforma en vehículo y puede trasladar a personas sentadas sobre sus hombros. Vídeo: Atlastelecinco.es
Un robot capaz de reconocer a su creador, brazos electrónicos para ensamblar con rapidez o hasta un humanoide que juega al ping pong: lo último en robótica se muestra desde hoy en Tokio en una feria en la que participan casi 200 empresas.
La Exposición Internacional de Robots, que se celebra en Tokyo, es la mayor cita mundial de un sector abanderado por Japón, país del que salen la mitad de los robots industriales del mundo.
Un robot humanoide fue el encargado de cortar la cinta de acceso a la muestra ydDecenas de robots, presentados por las 192 empresas participantes, empezaron a exhibir sus aptitudes ante el numeroso público.
Firmas como Toshiba o Mitsubishi llevaron a la capital nipona desde enormes máquinas para realizar procesos de automoción hasta minúsculos aparatos teledirigidos para operaciones de precisión.
Entre los que más llamaron la atención en la primera jornada de la feria estuvieron los robots humanoides, que en los últimos años han mejorado su "vista" y "tacto" gracias a los avances en óptica digital y al desarrollo de sensores eléctricos.
De los laboratorios de la nipona Kawada Industries, por ejemplo, ha salido "Hiro", un artefacto con cámaras en los ojos y en las palmas de las manos, capaz de reconocer colores y formas, que se mueve gracias a un sistema operativo de tiempo real.
Si bien muchos de los ingenios son para uso industrial, su presencia en otros ámbitos es cada vez mayor: según la Asociación de Robótica de Japón, se calcula que el mercado para los robots dedicados al sector servicios supondrá 15.000 millones de dólares en 2015.
Así, en la feria se enseñaron ingenios como el Robot Ping Pong, un androide que casi siempre gana, o "Herby", un muñeco con forma de bebé pensado para que los ancianos lo estrechen contra su pecho, lo que permite que los sensores que el muñeco tiene implantados le midan el pulso e incluso realicen un electrocardiograma.
También se mostró la versión mejorada de "Paro", una foca de peluche llena de sensores que le permiten comportarse como si fuera un animal real. Este robot tiene un fin "terapéutico y pediátrico", según sus creadores, que afirman que la foca-robot aumenta la capacidad de comunicación de sus poseedores y reduce el estrés.
Al término de la feria, se conceda el galardón al Robot del Año, un premio que en el pasado han obtenido inventos como un ingenio capaz de limpiar un edificio de oficinas moviéndose de piso en piso o un mini-robot de apenas 15 centímetros capaz de realizar hasta 200 acciones.