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Los editores hablan de las principales trabas del libro de texto electrónico

La necesidad de disponer de una conexión a Internet, el hecho de que a final de curso ya no se pueda acceder a su contenido y que no se puedan revender para recuperar parte de los ingresos invertidos son algunas de las principales trabas que se encuentra el libro de texto electrónico para su implantación en las universidades.
Así lo han expresado distintos expertos durante las II Jornadas Técnicas organizadas este martes por la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza (ANELE) 2011, sobre 'Nuevas Formas de Lectura: Un nuevo lector y negocio para un nuevo siglo', donde el director General de Book Industry Study Group (BISG), Len Vlahos, ha explicado las conclusiones de sus estudios sobre los lectores digitales del ámbito universitario en Estados Unidos.
Según ha dicho, estos estadounidenses siguen decantándose por los libros en papel "pero cuando se acercan al libro digital descubren el valor y las posibilidades del mismo". "Ahora bien, hay un hecho que hay que señalar y que así se muestra en los estudios, los lectores digitales en su mayoría no están utilizando las tabletas sino los ordenadores personales", ha matizado.
Vlahos ha explicado que quienes prefieren el libro de texto destacan como elementos positivos que "no necesitan acceso on line ni una conexión, que con el libro de texto digital se pierde el acceso al contenido al final del semestre y, una razón económica, no pueden revenderlo, con lo que no pueden recuperar parte del dinero para afrontar las compras de libros de otros cursos".
Por contra, quienes preferían libros electrónicos destacaron que "podían prepararse mejor las clases, pueden acceder al contenido más rápidamente". En su opinión, la aceleración de los libros de texto digitales, al igual que está ocurriendo en el libro de lectura, vendrá impulsada por el incremento de usuarios que quieran utilizar estos sistemas. "En muy poco tiempo el 50% de los títulos se venderá en formato digital", ha vaticinado.
Por su parte, el director de FutureLab y miembro de 21st Century Learning Alliance, Gareth Mill, apuntó otra de las dificultades: profesores que "se ven frenados porque no saben como las tecnologías van a afectar en los estándares educativos". "Las experiencias demuestran que permiten mejorar la adquisición de conocimientos haciendo participar a los alumnos en los procesos de creación, volviéndoles más activos y permitiendo que colaboren con otros alumnos, no sólo de su entorno, sino de otros lugares del mundo", ha asegurado.
Para el Catedrático de Filología de Románica de la Universidad Complutense de Madrid, José Manuel Lucía Megías, la clave para el lector digital está en el hecho de "formar parte de una comunidad". "Estamos rescatando con la escritura la experiencia de la oralidad, que es la interactuación", ha añadido, lo que a su juicio supone "una oportunidad" para los procesos educativos, al poder formar parte cualquiera que esté conectado a la red.
No obstante, ha planteado la posibilidad de que se estén realizando "grandes inversiones en estructuras informáticas costosísimas pero se estén dejando al margen los contenidos" y ha pedido a los editores que, ante el paradigma que supone el libro digital, tengan en cuenta tanto la opinión de los alumnos como de los profesores. "Deberían tener en cuenta la experiencia del día a día del profesor", ha añadido.
Tanto el director General adjunto de la Fundación Germán Sánchez Ruiperez, Luis González; como la profesora titular en la Facultad de Filología, Traducción y Comunicación de la Universitat de Valencia Gemma Lluch, han incidido en este concepto de "lectura social", ya que mientras "siempre se ha percibido como una actividad individual de carácter aislador" pero en el entorno digital "permite estar en contacto con los demás", incluso con la editorial y el autor.
UNA "OPORTUNIDAD" PARA LOS EDITORES ESPAÑOLES
En la jornada también ha participado el director de Publishing Perspectives, Edward Nawotka, quien ha planteado algunas alternativas para la extensión del libro de texto electrónico. Según ha dicho, hay una experiencia de editores que han optado por regalar los libros digitales a los estudiantes universitarios y vender los servicios de actualización permanente de la información, mediante acuerdos de licencia".
"Esto permite seguir manteniendo la inversión en un equipo de editores que se encarga de esa tarea y, además, asegurarse la viabilidad de su negocio", ha señalado Nawotka, quien además, ha destacado que el sector editorial de España tiene una "oportunidad extraordinaria" para exportar el español al mundo gracias a las nuevas tecnologías.
A su juicio, "es evidente que la globalización que permiten las nuevas tecnologías ofrecen una oportunidad única que las editoriales deberían aprovechar" ya que en la actualidad, "están perdiendo autoridad como conservadores de la cultura". "Por eso han de ser ellos los que lideren el proceso de cambio", ha añadido.
Tal como señaló Nawotka, en los últimos años se ha producido una progresión de la edición digital. En EEUU, se estima que en 2011 la facturación del libro digital pueda alcanzar el 20% del total. "Los lectores digitales en EEUU leen 35.000 palabras al día, esto equivale a un tercio de una novela media. La tecnología está facilitando el acceso a la lectura", ha precisado.