Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Esta semana se podría decidir el futuro de la brasileña Vivo

En la foto, el director general de Finanzas de Telefónica, Santiago Fernández Valbuena, antes de iniciarse la asamblea de accionistas de Portugal Telecom (PT). EFE/Archivotelecinco.es
El próximo viernes 16 de julio es la fecha tope fijada por Telefónica para que Portugal Telecom decida si finalmente acepta la oferta de 7.150 millones de euros por el 30% del capital de la brasileña Vivo, aunque el diálogo entre las partes podrían cambiar los términos de la operación.
La sentencia del Tribunal Europeo de Luxemburgo declarando ilegal la acción de oro del Gobierno portugués en Portugal Telecom, que fue esgrimida para frenar la venta de Vivo, ha cargado de razón a Telefónica, pero no supone una victoria para la operadora española de forma inmediata.
A su favor está la decisión del 73,9% de los accionistas de Portugal Telecom de aceptar la venta y su enfado por la utilización de la acción de oro para frenar la operación.
Un día antes de que el tribunal se pronunciará, Telefónica ya ofreció diálogo, aceptado por Portugal Telecom, en tanto que las declaraciones del Gobierno portugués de que acatará la sentencia, pero que defenderá los intereses nacionales, parecen entrever que hay disposición a la negociación.
La sentencia de Bruselas tiene que aplicarse, aunque podría dilatarse en el tiempo y a Telefónica no le interesa entrar en un proceso judicial.
La multinacional española quiere conseguir la mayoría del capital en Vivo para fusionarla con su operadora de telefonía fija brasileña Telesp y dar servicios convergentes fijo-móvil, y en este tipo de operaciones el tiempo no es indiferente.
Por otra parte, mientras el Gobierno portugués utilizaba la acción de oro, el Gobierno español reaccionaba pidiendo diálogo.
Aunque no ha habido información de las operadoras, es seguro que las conversaciones comenzaron de forma inmediata, incluso antes de la sentencia del Tribunal, cuando la mayoría de los accionistas de Portugal Telecom se decantaron por la venta de Vivo.
Por otra parte, la oferta de 7.100 millones es la tercera que pone sobre la mesa Telefónica y fuentes conocedoras de la operación han señalado a EFE que ha existido diálogo con los socios de Portugal Telecom durante todo el proceso.
La oferta de Telefónica contempla dos opciones, la de adquirir el 30% de Vivo (a través de la empresa Brasicel, que comparte con Portugal Telecom) de una vez o en tres años y la salida de Portugal Telecom.
Ahora en las conversaciones se podría plantear incluso que Portugal Telecom se quedara con una parte minoritaria de Vivo y el acuerdo de la portuguesa con Telefónica para fusionar Vivo con Telesp, de forma que Telefónica tuviera la mayoría absoluta del capital en la nueva operadora convergente brasileña.