Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Una miga de pan da al traste con el experimento más revolucionario y caro de todos los tiempos

Vista del Gran Colisionador de Hadrones, la mayor máquina supercondutora del mundo. Foto: EFEtelecinco.es
Cómo acabó allí la miga es una de las preguntas que se hacen los expertos: pudo ser un avión al pasar o, lo más propable, un pájaro que perdió en su viaje parte de su comida. Pero lo importante, lo realmente increíble, es como un elemento tan minúsculo y frágil ha podido con una máquina de 27 kilómetros de largo, que ha costado 4,9 millones de euros, y que ha sido creada para ser una reproducción de Dios. Se supone que el acelerador será capaz de demostrar, mediante la aceleración de protones e iones, que existe lo que se conoce como "bosón de Higgs", una partícula hipotética elemental que no ha sido observada hasta el momento.
En la inspección se descubrió que la miga de pan en cuestión había anulado una de las unidades externas de refrigeración que mantienen la máquina a una temperatura fija de 1,9 grados sobre cero.
Dicen los americanos que "el Demonio está en los detalles". De ser verdad, le ha ganado a Dios esta batalla. Y no sería la primera.
En la inauguración de esta megamáquina, el 10 de septiembre de 2008, una misteriosa explosión de humo y helio la paró.  El motivo no ha sido explicado y sobre este suceso hablaba el pasado octubre el "New York Times". En este diario americano se apuntaba que quien sabotea el acelerador es nada menos que "su mismo futuro". ¿Y eso qué significa? Según algunos científicos, el experimento "es tan escabroso para la propia naturaleza que podría provocar un retorno al pasado y parar el acelerador antes de que se invente. Como si un viajero en el tiempo -apunta el diario- volviese atrás para matar a su propio abuelo".
Quienes apadrinan esta sorprendente teoría son Hol­ger Bech Nielsen, del Instituto Niels Bohr de Copenhagen, y el japonés Masao Ninomiya, del Instituto Yukawa de física te­orica de Kyoto. Según el diario, estos físicos creen que "cualquier máquina que cree bosones de Higgs tendrá mala suerte... Se podría decir que tenemos un modelo de Dios...  que odia tanto los bosones de Higgs que trata de evitarlos".
¿A través de un pájaro? La teoría es extravagante a ojos inexpertos pero no lo es menos el hecho de que una minúscula parte de una masa de harina y agua deje fuera de servicio una de las más grandes creaciones de la ciencia.   LA