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'Un delfín, dos huevones y un moroso muerto'

Estela irrumpe en Montepinartelecinco.es

En el capítulo titulado 'Un delfín, dos huevones y un moroso muerto', Javi y Lola, agobiados por los problemas económicos, se plantean alquilar una de las habitaciones de su piso. Poco antes de encontrar inquilino, irrumpe en su hogar Estela, la madre de Lola.

Judith, la nueva propietaria del Ático A, se instala en Montepinar 7. Su belleza y escaso interés en relacionarse con los propietarios provoca las suspicacias entre las mujeres de la comunidad, a excepción de Lola, que se presenta en su casa para darle la bienvenida y convertirse en su amiga.
Tras irrumpir en su apartamento para reclamarle el pago de una deuda, Antonio Recio y Enrique Pastor descubren al moroso muerto. Posteriormente, los vecinos del inmueble deciden acudir al entierro en busca de un familiar que se haga cargo de la deuda del finado.
Cansado de la sobrecarga de labores domésticas durante la baja de paternidad, Amador decide incorporarse a su puesto antes de lo previsto. Cuando acude a la sucursal bancaria en la que trabaja, le informan que está despedido, situación que intenta ocultar a su mujer y a los vecinos. Tras descubrir que su marido está en el paro, Maite pretende separarse de él alegando que la relación sentimental entre ambos no funciona. Debido a las dificultades económicas, la pareja decide continuar viviendo bajo el mismo techo hasta que puedan vender el piso. Para evitar los comentarios maliciosos del vecindario, Amador pide a su todavía esposa un importante favor: fingir ante los demás propietarios que forman un matrimonio unido y feliz
Por otra parte, la dedicación plena de Antonio a la presidencia de la comunidad y su obsesión con que Enrique quiere usurparle el cargo, les están separando más que nunca. La escasa atención que le dispensa su marido llevará a Berta a iniciar un romance furtivo que amenazará su unión matrimonial. Para mitigar su soledad, Berta se propone ser madre y concebir un hijo.