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Be duda de su hemano

La actitud de Ángel empieza a provocar el recelo de Be. La joven ya no sabe si fiarse de su hermano y empieza a creer que simplemente está interesado en el dinero de la familia.
La ruptura entre Alicia y Ángel parece definitiva. Su madre no parece dispuesta a perdonarle el numerito que montó frente al banquero italiano y lo que es peor para él, en esta ocasión, Be no está dispuesta a ayudarle. La joven periodista empieza a sospechar que es un advenedizo que sólo persigue el dinero de su madre.
Paralelamente, Be mantiene un constante tira y afloja con César a raíz de la investigación. Cuando él recibe la enigmática llamada de un informador secreto, Be no duda en apretarle las clavijas: o cuenta con ella o se las ve él solito con Isabel, a la que tendrá que explicar por qué es incapaz de moderar sus gastos.
Por su parte, Richard y Chali también chocan por culpa del piso. La presidenta de Bulevar ha encontrado la casa ideal para ella pero a él le horroriza. Terca, la Chali se empecina, y acepta desembolsar una cantidad ingente de dinero, sin sospechar que Isidoro, un canalla disfrazado de agente inmobiliario, se dispone a darle gato por liebre.
Nacho e Isabel, por su parte, viven el enésimo capítulo en su ya largo historial vodevilesco. Esta vez el malentendido surge por culpa de un exótico corsé modelo vendaval tropical.
Por último, Diego siente un miedo incontrolable a los cotilleos y a perder a Adri. Esta situación provoca que el jefe de personal tome decisiones inmaduras como la de mantener la relación en secreto. Sin embargo, su cuidadosa actitud no sirve de mucho porque tal la pasión que les embarga que les pillan desfogándose en un lugar de lo más inapropiado.