Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

¿Madame Bruni?

Se define como monógama de tiempo en tiempo aunque prefiere la poligamia y la poliandria. Su currículum amoroso es testigo de ello: Mick Jagger, Kevin Costner, Eric Clapton, Donald Trump, Vicent Pérez, Raphäel Enthoven... Pisó fuerte sobre el parquet de las pasarelas, sobre las tablas del escenario y, ahora, pretende hacerlo sobre la cerámica del Elíseo.
Carla Bruni Tedeschi (Turín, 1968) va camino de perfumar de 'Channel nº 5' los pasillos del Palacio junto a Nicolás Sarkozy. Hija de un millonario italiano (también compositor) supo sacar brillo a una vida ya de por sí acomodada.
La explosión de la moda de los 90 convirtió sus ojos azules y su rostro frío y cerámico, en una estrella de las pasarelas. La alta costura se rindió ante esta italiana de esbelta figura. Después llegaría el paso a la música donde también triunfó. Primero escribió las letras de canciones para el cantante francés Julien Clero. Y a finales de 2002 lanzaría su primer disco en solitario 'Quelqu'un m'a dit' convirtiéndose en un éxito de ventas y crítica.
Casada y con un hijo de Raphäel Enthoven (era el esposo de la hija del filósofo Bernard Henry Lévy), Bruni asegura que "el sexo es una de las ventajas de envejecer. La edad aumenta la sensualidad y el placer".
Y no tardó 'Cupido' en volver a aparecer en su vida. En este caso para convertirla en futura 'Primera dama francesa'. Ama al Sarkozy humano. Odia al político. "Mis padres han votado siempre por la izquierda. Es una tradición, yo no votaré jamás por la derecha", aseguraba en plena campaña electoral. 1
Con Sarkozy ya en el poder, el derroche de lujo y pompa del Elíseo hipnotizó a Bruni. Olvidó los mítines electorales al lado de Ségolène Royale (rival de Sarkozy) y comenzó una luna de miel al lado del presidente por Eurodisney, Jordania y Egipto.
Bruni saca de Sarkozy su lado más glamoroso. Acostumbrada a gustos caros, asegura que "la única cosa que tienen en común los hombres que he amado es su lado femenino". Bruni es la elegancia, el glamour. Sarkozy es el señorío, el poder. El Elíseo ya tiene a su propoa Grace Kelly.