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Soy lesbiana. ¿Cómo contarlo?

"I kissed a girl and I liked it", canta Katy Perry, y aunque en la letra deja muy claro que espera que a su novio no le importe, también afirma que "nosotras, las chicas, somos tan mágicas; piel suave, labios rojos, tan besables". Si estás un paso por delante de Perry, más bien en su "demasiado bueno para negarse", y ya has identificado dudas, elaborado sentidos y aceptado realidades, seguramente te estés planteando contarlo en alto. Pero, ¿cómo? ¿A quién?
Carlos de la Cruz
También da otra clave a la hora de exponerlo: "Esto depende de cada uno, pero para mi fue más fácil decirlo cuando tuve una pareja con la que me sentía muy bien y me dieron ganas de compartir ese sentimiento con la gente que quiero. Era más difícil decir "mamá, soy lesbiana", que decir, "mamá, me he enamorado y se llama Claudia".
Precisamente los amigos suelen ser de los primeros en enterarse. Su reacción se puede intuir, pero es bastante impredecible. ¿Cómo suavizar situaciones en las que pueden sentirse incómodos?
"Mis amigas se lo llevaron muy bien, incluso me tomaban el pelo con otras chicas y bromeaban en los vestuarios de la piscina en verano. Yo me partía de risa, pero les dejaba siempre claro, por si alguna se podía llegar a sentir incómoda, que no me atraía ninguna. Una cosa es la amistad y otra la atracción física", afirma Guada, teleoperadora cántabra de 28 años.
No hay ningún mejor modo de salir del armario
Sin embargo, la solución queda apenas perfilada. ¿Cómo? ¿A Quién? Para alguien en una situación así, lo difícil precisamente es llevar el sentido común a la práctica. De la Cruz, concreta más: "Empieza por contárselo a la persona con quien más confianza tengas y con quien creas que te vas a sentir más arropada. Mejor no reunir a todos en el salón, que sea una cosa más íntima".
Otro consejo, sobre todo para chicas jóvenes, es que empezar dándote a conocer por tu orientación sexual es una mala estrategia si tu familia no conoce antes otras facetas de ti. "Hay que calibrar qué tipo de comunicación tienes con ellos, si saben que te gusta la leer, tocar la guitarra, o si te interesa la política. Si no les has contado antes otro tipo de cosas que eres, empezar a darte a conocer por tus preferencias sexuales te reduce a que sólo seas eso a partir de entonces. Y nadie es sólo eso", dice De la Cruz.
"Mis padres no lo llevaron bien. No fue rechazo, pero tuvieron que procesarlo. Me fui a vivir con mi novia de entonces a Madrid a los 22 años y estuvieron sin visitarme dos años. Luego se han ido tranquilizando y ahora invitan a mi actual pareja a las celebraciones de la familia", explica Noelia, administrativa catalana de 29 años, e incluso bromea: "A veces creo que ella le cae a mi madre mejor que yo". 1
El caso de Andrea, guionista valenciana de 24 años, es diferente: "Me da miedo defraudar a mi padre. Siempre nos hemos llevado muy bien, no se trata de los dramas esos de la tele con una figura paterna medio facha, pero aún así me cuesta mucho exponer mi intimidad así", afirma. "Mis amigos y mi hermana lo saben, y conocen a mi pareja, pero con mis padres aún no he dado el paso".2
"Parece que cuando alguien habla de su orientación del deseo -añade el psicólogo- ya sólo es lesbiana todo el tiempo. Desaparece la amiga, la jugadora de tenis, la hermana... Como si siempre que ella pensase lo hiciese a través del deseo hacia otra mujer. A esa persona le sigue gustando escuchar música o divertirse con sus amigas en la piscina. No siempre está tratando de ligar o de excitarse. Exactamente igual que una persona heterosexual".