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Una maniática de la limpieza y la 'reina del caos', nuevas protagonistas de 'Me cambio de familia'

Una madrileña con dos hijos de 9 y 6 años, ordenada, muy pendiente de la limpieza de la casa, la higiene personal de su familia y la estética, metódica, no fumadora y con un marido que le ayuda en las tareas del hogar; y una catalana con dos hijos de 11 y 17 años, despreocupada por el orden, anárquica en el ámbito doméstico, fumadora empedernida y acostumbrada a que su marido no colabore en el domicilio familiar protagonizarán el tercer especial del programa.
Lourdes, un desastre total
Lourdes tiene una empresa dedicada a limpiar los excrementos de animales en los parques de su ciudad y emplea la mayor parte del tiempo en su trabajo. Ni nadie de su familia, se esmeran por organizar y limpiar la casa. La despreocupación llega a tal punto que es frecuente que su marido, fumador empedernido, tire la ceniza al suelo sin que nadie haga nada por remediarlo. "Llego tan cansada a casa que si no tengo ganas de recoger, me voy a dormir y lo dejo para el día siguiente", ha explicado Lourdes antes de participar en el programa.
Enric y Marc son los hijos de la pareja que, al igual que sus padres, no se preocupan por la imagen y la estética en absoluto y pasan las horas encerrados en sus cuartos, lo que dificulta la comunicación familiar. A este respecto, Lourdes se plantea la experiencia como un tiempo de reflexión: "Yo creo que el programa me va a venir bien para darme cuenta de mis errores como madre".
Yolanda, una mujer adicta a la limpieza
Actualmente en el paro, Yolanda vive con su marido y sus dos hijos en la localidad madrileña de Parla. Confiesa ser un ama de casa obsesionada con la limpieza y cuenta con la ayuda de toda su familia para realizar las tareas del hogar. Además, presume de su gusto por la decoración y por la moda, cuestiones que también tienen muy presentes los demás miembros de su familia que, por supuesto, no fuman: "Llevo fatal los olores. Voy echando ambientador por todos lados y odio el olor a tabaco. Me da un asco que me muero", ha sentenciado Yolanda.
Para su marido, Yolanda es el paradigma de la perfección y, si de algo no está completamente satisfecho, es de que sus hijos sean caprichosos y poco disciplinados en cuanto a hábitos alimenticios.