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Los veranos de Telecinco

¡¡Ay...!! ¡El verano! Época de descanso y desenfreno, de silencioso sol y luna afrodisíaca, de siesta eterna y noches en desvelo... En definitiva, de alegría por el tiempo disponible para uno mismo. Alegría que se aprehendía incluso a través de la televisión.
¿Qué hubiera sido de los primeros veranos de los 90 sin las exuberantes galas de Telecinco? Parejas de ensueño, como la de Arantxa del Sol y Andoni Ferreño; originales, como la formada por Norma Duval y Pepe Viyuela; o caricaturesca, como la de Natalia Estrada y Arévalo. Todas ellas, envueltas en ese halo de felicidad y magia propio de la pequeña pantalla; pero lo original, lo que hace únicas a aquellas temporadas, son los escenarios, marco incomparable (que diría un presentador prototípico y poco instruido en la lectura) de Telecinco. En aquella época, los decorados se encontraban a medio camino entre el teatro y el circo, y jugaban con colores chillones y estampados exagerados que hoy dañarían la vista, pero que entonces eran expresión de felicidad y exaltación del entretenimiento.
El programa del verano de 1990 fue 'Ay, qué calor', aquel en el que las chicas Chin-chin mostraban sus vergüenzas cuando los concursantes acertaban una pregunta y cuando daban paso a publicidad y en la cabecera del programa y en el striptease del final... Vamos, que enseñaban cacha a la primera de cambio. Tanta cacha y tanta pechuga había que se emitía por la noche, cuando se suponía que los niños debían estar reponiendo fuerzas para dar más la lata a sus mayores al día siguiente.1
En el 91 pudimos ver un programa paradigmático en tiempos de bonanza aparente y crisis encubierta: 'Las noches de tal y tal', donde un relajado Jesús Gil daba lecciones morales en una bañera rodeado de lozanas muchachas cuyas cachas, una vez más, llenaban los planos del televisor, dejando un pequeño hueco para la cabeza y el busto peludo con gruesa cadena de oro de un señor que promocionaba, a cada instante, las maravillas de Marbella y las grandezas del Atlético de Madrid.
'Bellezas al agua' se programó en 1992 y 1993 y por él pasaron la mayor parte de los presentadores-marca de la casa: Loreto Valverde, Agustín Bravo, Andoni Ferreño, Inma Brunton, Natalia Estrada...
El 93 y el 94 fueron los años de las galas. 'Este verano nos vamos a mojar', la 'Gala del Carmen', 'Desde Palma, queridos padres'... Eran todo un espectáculo de variedades en el que cabían desde Celia Cruz a Pepe Viyuela, desde Arévalo a El Puma. Por supuesto, . muchas de estas variétés las presentaron mujeres experimentadas en estas lides, como Norma Duval o Concha Velasco
Y en el 95, apareció Héctor, el forzudo de 'Uno para todas', aquel programa en el que iban tirando a los candidatos a ser el mejor maromo de la semana a una piscina amenizada por un cuerpo de baile en el que dio sus primeros pasos Raquel Meroño.
2 Desde entonces, los veranos ya no son lo mismo. ¿Por qué no querrá ahora Telecinco, la cadena amiga, deleitar a los espectadores con programas veraniegos de verdad? ¿Han pensado los señores programadores -esos que consiguen los mayores índices de audiencia (peloteo aparte)- en el juego que podría dar? Desde telecinco.es proponemos una 'Discoteca de verano' en las Seychelles, 'La 5ª Marcha de verano' en Ibiza (que ya se hizo en su día) o 'Bellezas al agua' en República Dominacana.
Si nada de esto fuera posible por eso de que subieran un poquito los gastos de producción, se podría pensar en un 'Pasapalabra' estival cuyo rosco apareciera en una hermosa piscina en la que el concursante pensara las respuestas sobre una colchoneta hinchable y con una caipirinha. Sobra decir que si ésta mi casa y cadena amiga necesitara personal de producción en tamaña empresa, esta humilde redactora de la web se ofrecería a hacer las llamadas pertinentes desde el colchón de agua y con la caipirinha de los participantes. De nada, no hay de qué; es sólo amor al trabajo.