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Gran Coupé de BMW, modelo atemporal

Viendo las imágenes de este gran coupé de BMW nos damos cuenta que hay modelos con líneas atemporales. Como esas canciones que año tras año escuchamos y cada vez nos gustan más. ¿Será por eso que BMW nunca ha vuelto a actualizar su serie 8?

Una de sus señas de identidad fueron sus faros que al quedar escondidos bajo el capó proporcionaban al modelo un frontal muy afilado y muy parecido a un cohete. Resumiendo: deportividad y lujo se unieron bajo un mismo techo.

La historia de este modelo empieza a principios de la década de los ochenta. La triunfal serie 6 ya llevaba unos años en el mercado. Pero la marca alemana estaba convencida de que necesitaba un modelo nuevo, más potente y grande.

Y en 1984 dio comienzo un proyecto largo y arriesgado de diseño y evolución. Las primeras pruebas de chasis y dirección acabaron beneficiando a la serie 6 que tan bien se estaba vendiendo.

Ya en 1987 se pasó a la fabricación de prototipos. Unas 100 unidades que costaban la friolera de un millón de euros cada uno. Las pruebas se realizaron en situaciones de calor extremo en EEUU o en las altas montañas europeas con cambios de temperatura y presión.

El paso final fueron los 8.000 km que se le hicieron rodando en condiciones normales en el mítico trazado de Nurburgring.

Y así en 1989 se presentó en el salón de Frankfurt el primer 850i. Modelo que tuvo un éxito incontestable porque en 8 días de exposición la marca recogió nada menos que 5.000 pedidos.

Pero no todo fue un camino de rosas. En Estados Unidos, un mercado donde la marca quería entrar con fuerza, no cosechó la notoriedad deseada. Solo 7.000 pedidos en siete años. Y es que, la guerra del golfo de 1990 desinfló por completo las ventas de este automóvil.

En su momento se vendieron dos variantes. El 840i con un motor V8 de 4 litros y 286cv y el 850i con un V12 de 5 litros y 300cv. Este segundo propulsor evolucionó en 1994 hasta los 5.4 litros y los 326cv.

Se pensó en el departamento de Motorsport de la marca para la fabricación del tope de gama, un "m8". El motor sería un v12 de seis litros y 550cv. Llamado a rivalizar con el Ferrari 456 GT el proyecto finalmente no salió a la luz. Es más, la marca negó la existencia de esta variante durante casi dos décadas. Eso sí, el motor fue aprovechado por los monoplazas de Mclaren con potencias cercanas a los 700cv.

De esta manera el modelo más alto fue el 850csi, que también preparó la división m. Su ficha técnica nos decía que llevaba un bloque de 5,5 litros que mandaba 380 cv al eje trasero. Unidades que están muy cotizadas en la actualidad ya que apenas se vendieron.

La producción finalizó con 30.261 unidades montadas todas en Alemania. Bueno, excepto 24, que se ensamblaron en Sudáfrica para evitar las altas tasas de importación del país africano.

Si queremos encontrar un sucesor para este gran cupé alemán quizás nos tendríamos que fijar en el actual serie 6. Pero estos no tienen un carácter tan marcado y rompedor como el que tuvo en su momento el "serie 8".

No en vano las versiones de este modelo se están convirtiendo a pasos agigantados en un clásico de referencia cuyo valor no para de subir. Encarecimiento que quizás se deba a la decisión de la marca de no volverlo a lanzar un serie 8 al mercado.