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La Porsche Supercup atraviesa su ecuador con Bleekemolen a la cabeza

Adrenalina, velocidad y toques constantes son la esencia de una de las pruebas más espectaculares del caledario. Y es que la Porsche Supercup es una carrera al límite. La calidad de los pilotos al volante de estos 911 GT3 es muy elevada y la lucha en cada curva de la pista está presente hasta el banderazo final.
Y por si  fuera poco, la competición de la marca teutona es telonera de excepción en la mayoría de circuitos en los que la fórmula uno celebra sus grandes premios. Trazados como Montecarlo, Spa o Montmeló son algunos de los escenarios en los que estos superdeportivos se baten el cobre a lo largo de las doce pruebas que se corren este año. Todo un lujo para los amantes de la competicion.
Además, la mecánica y la preparación de estos coches favorece completamente el espectáculo. Su motor de 3,5 litros rinde 410 caballos de potencia y es capaz de pasar de 0 a 100 en apenas cuatro segundos; unas prestaciones que convierten a los 'GT3' en máquinas poderosas difíciles de domar.
La Porsche Supercup acaba de alcanzar el ecuador de la temporada y, tras las pruebas disputadas en Magny Cours, Silverstone y Hockenheim, el holandés Jeroen Bleekemolen es el líder del campeonato con una renta de más de treinta puntos sobre el segundo clasificado, el siempre correoso Damien Faulkner.
Pero en estas competiciones a cara de perro no hay nada decidido hasta la ultima prueba y pilotos como Jan Seyffarth, Chrstian Mamerow y Danny Watts se mantienen en la batalla por el título.
Los circuitos de Budapest, Valencia, Spa-francorchamps y Monza decidirán quien es el sucesor de Richard Westbrook en el trono de la Porsche Supercup, una modalidad simple y llanamente espectacular.