Los antibióticos no sirven para curar la gripe

César Jiménez (@comunicarmas) 14/12/2016 15:59

El nombre antibiótico nos indica que lucha (anti) contra las bacterias (biota) de nuestro cuerpo. Sin embargo, no todas las baterías de nuestro cuerpo son malas, algunas colaboran con nuestro organismo en sus procesos naturales, como las de nuestro sistema digestivo, que son las que más sufren cuando tomamos estos antibióticos.

Estos medicamentos combaten las infecciones bacterianas, pero no tratan infecciones virales como las que provocan en épocas de frío los resfriados y la gripe. Muchos pacientes desconocen esto y se automedican con antibióticos ante signos del resfriado. Incluso hay muchos pediatras que escuchan quejas de los padres de sus pacientes cuando éstos no les recetan antibióticos para mejorar el estado de sus hijos. Las gripes y los resfriados responden a una infección viral, los antibióticos no lo mejorarán.

Los resfriados, gripes, sinusitis o infecciones de oído, no siempre tienen un origen bacteriano que se pueda combatir con antibiótico. Lo mismo pasa con los dolores de garganta y las toses. Más del 80% de los mismos tienen un origen viral. Los antibióticos deben utilizarse para tratar dolores de garganta causados por estreptococos del grupo A. La infección causada por este tipo de bacterias se llama faringitis. La faringitis afecta generalmente a niños en edad escolar y no a los niños menores de 3 años.

Consecuencias

Y pese a la maravilla que supone que los antibióticos curen estas infecciones bacterianas, también tienen efectos colaterales y causan “víctimas inocentes” al mismo tiempo que acaban con la infección. Pueden destruir, y de hecho lo hacen, las bacterias normales que viven en el cuerpo, lo que puede llevarnos en algunos casos a sufrir sus consecuencias en forma de náuseas, diarrea y candidiasis vaginales. Por eso, es bueno recordar que el diagnóstico correcto y la decisión respecto a la necesidad de administrar antibióticos son competencia exclusiva de los médicos.

Otro efecto pernicioso que se ha venido advirtiendo en los últimos tiempos del abuso de los antibióticos es su contribución al aumento de infecciones bacterianas resistentes a los medicamentos. Una resistencia que puede pasarnos factura cuando los necesitemos de verdad. Por otro lado, también tienen como consecuencia un aumento del riesgo de sufrir reacciones alérgicas, por lo que no se deben tomar cuando no existe ningún posible beneficio.

Ante la creciente llegada de gripes y resfriados con las lluvias y los fríos de esta época del año, lo más efectivo es tratar los síntomas de los que enfermen con antigripales o ibuprofeno y paracetamol, además de tratar de tomar más de líquidos, mantener la humedad de las habitaciones con humidificadores o soluciones similares y descansar.