Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Borruel: "Si digo que Sonia Monroy se dedica a la prostitución, me cae un paquetón"

Así las cosas, aquí nadie se aclara de nada ni sabe dónde empieza y acaba el entuerto de los dos mozalbetes. Primero fue un amor apasionado nacido de Facebook, luego una propuesta de matrimonio en directo, unas fotos robadas retozando en un parque, más tarde un secreto a voces (él es actor porno) que rompe la relación, demanda sí, demanda no, y ahora que si él toma viagra y ella podría dedicarse "a la prostitución".
"No tuve relaciones sexuales porque este chico tiene un problema. Cuando se le calló el bote de Viagra me enfade muchísimo, porque era otro engaño", aseguraba Monroy en la edición golfa de 'Sálvame' el sábado pasado, donde hacía hincapié triple en que esto "no es una montaje" sino una cosa muy seria.
Nada de viagra para el actor porno
Ante el envite (y cobrando de nuevo), Juan Borruel salía al atril de 'Sálvame' y dejaba las frases revoloteando por el plató: "Cuando Sonia se queda sin argumetos, insulta. Ella misma se define. ¿Viagra?¡Por favor! Habiendo sido yo actor porno...".
Kiko ha sido el que más ha pinchado a Borruel, poniendo sobre la mesa una denuncia que Monroy ha interpuesto contra el estudiante de medicina. "Ella te pone verde en esta querella que me ha mandado por mail", insistía Kiko. "Dice que tu te encuentras en tratamiento psicológico, que bebes alcohol habitualmente y que desconoce si tiene armas o no". Así, todo junto y sin saber a cuento de qué motivo venía el papel oficial.
Aumentativos y diminutivos
La única respuesta genérica del hombretón ha sido que una denuncia la puede poner cualquiera aún inventándose los hechos y ante la insistencia de Kiko sobre la profesión de Sonia ("¡Cuéntalo, cuenta lo que has visto en su ordenador!"), Borruel se mostraba temeroso a los "paquetones", se entiende que jurídicos, y repetía la retahíla: "No tengo ninguna prueba de que haya ejercido la prostitución".
Belén, siempre atenta a la puntilla, ponía fin al erratismo del muchachuelo con cinco palabras. "O un paquetito, quién sabe".