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Noche de sorpresas para los concursantes

Los concursantes han recibido una gran sorpresa como premio a su supervivencia en la isla. En la recta final del concurso las fuerzas comienzan a flaquear, y nada mejor que hablar con un ser querido para recargar pilas cuando solamente quedan siete días para que la aventura llegue a su final.
Solamente queda una semana para que 'Supervivientes: perdidos en Honduras' llegue a su final. Los concursantes llevan nueve semanas en Honduras, alejados de sus seres queridos, conviviendo con desconocidos y en unas condiciones de vida extremas. Han dejado las comodidades de las que gozan en sus vidas diarias para enrolarse en la mayor aventura de sus vidas, pero cuando el programa roza su fin, las fuerzas de nuestros supervivientes son más escasas que nunca.
Únicamente faltan siete días de supervivencia, pero esta semana probablemente sea cada año la más dura del concurso. Las ganas de volver a su vida normal, acompañado por la tensión de poder convertirse en el ganador del programa, hace que los minutos en la playa sean realmente interminables. El programa sabe lo difíciles que son estos momentos para los concursantes y por eso ha querido darles un último empujón.
La dirección del programa tenía guardada una emotiva sorpresa para cada uno de los posibles finalistas. Leo ha podido hablar con su madre, que le ha dado las fuerzas necesarias para afrontar los últimos días. Miriam ha recibido a llamada de su querido Pipi, que tan enamorado como siempre de su chica no se ha cansado de darle ánimos. Nekal ha sido la tercera en hablar con uno de sus familiares, su hermana, que la ha apoyado para afrontar la recta final de la aventura hondureña. Lely ha sido la última en recibir la grata sorpresa: la llamada de su padre.