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'Todos estamos invitados', una película de Manuel Gutiérrez Aragón

¿Cómo se puede sobrevivir sabiendo que eres objetivo de ETA? 'Todos estamos invitados' aborda este controvertido tema a través de la vida de Xabier (José Coronado) un profesor de Universidad que es amenazado por sus opiniones críticas con la situación de Euskadi.
Del otro lado, Oscar Jaenada que se mete en la piel de Josu Jon, un gudari que ha perdido la memoria. Josu recibe un impacto de bala tras intentar saltarse un control de la guardia civil después de quemar un camión. Este suceso le lleva a un hospital penitenciario, donde espera la decisión del juez y la autoridad competente. El joven no sabe quién es y la monjas que le cuidan le enseñan a rezar y a ser un buen cristiano.
Sin embargo, olvidar no es fácil, sobre todo si el resto de los internos te ayudan a recordar tu pasado: eres un valiente gudari que pronto podrá reincorporarse a la lucha, si es que consigue salir de la cárcel.
En este entorno, la vida de Xabier no es fácil, pero a  pesar de su situación,  no renuncia a su vida, y pese a las advertencias de la policía continúa yendo a las cenas de su sociedad gastronómica. Tampoco olvida sus amores. Xabier es un don juan que mantiene una relación con una de sus alumnas, Francesca (Vanessa Incontrada), una joven italiana a la que sorpendre lo que sucede por las calles de Euskadi.   1
Una serie de comidas y cenas se repiten mientras Josu Jon, el activista desmemoriado vuelve a escena.
La vida de estos dos hombres tendrá un punto de unión: Francesca. La joven, además de estudiante, es psicóloga en un establecimiento psiquiátrico, precisamente el centro psiquiátrico que lleva la supervisión de Josu.
Entre Francesca y Josu Jon hay una corriente de simpatía. Francesca quiere ayudarle a recobrar la memoria. Pero ¿quiere Josu Jon recobrar la memoria o prefiere olvidar quién ha sido?
Manuel Gutiérrez Aragón
Con más de 30 años de trayectoria, Manuel Gutiérrez Aragón apuntaba muy alto desde su primera cinta,  'Habla mudita' (1973), con la que consiguió el Premio de la crítica en el Festival de Berlín.
Este gran comienzo se vió corroborado en 1977 con sus películas 'Camada negra' y 'Sonámbulos' con las que obtuvo el Oso de plata a la mejor dirección en el Festival de Berlín y la Concha de plata a la mejor dirección en San Sebastián respectivamente.
Los premios no dejaban de llegar, y su carrera se consolidó en los siguientes años con títulos como 'El corazón del bosque' (1978), 'Maravillas' (1980), 'Demonios en el jardín' (1982), Feroz (1983), La mitad del cielo (1987), 'Cosas que dejé en la Habana' (1997) o 'Una rosa de Francia' (2005).
'Todos estamos invitados' es un film que ha llevado un largo tiempo para el director quien pensó ya en la película por el año 2000, cuando rodaba 'Visionarios'. Gutiérrez Aragón quería reflejar una dura constante en la realidad de Euskadi, la muerte. "Ese era el tema sobre el que quería dar testimonio en esta película. Lo que es la vida y la muerte en el País Vasco. Quería dar testimonio de todos estos años en el País Vasco" 2
Otro de los temas que preocupan al director es el silencio, el volver la cabeza e ignorar lo que está pasando alrededor. En propias palabras del director "Una de las cosas que más me impresionaron, más allá de los asesinatos y los amenazados, es el hecho de mirar hacia otro lado. En el franquismo, la iglesia, los jueces... también miraron para otro lado".
Gutiérrez Aragón lo tiene claro, "he intentado mojarme, caer en todos los charcos y meterme en todos los sitios en los que no debía. No he intentado hacer para nada una película políticamente correcta".
Nacida antes de la última tregua de la banda, y marcada por lo que se vive día a día en la calle, la película no puede desmarcarse de la realidad que la rodea, la cual marca el punto de vista desde el que el espectador va a entender la película.