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Julio Iglesias, demandado también por tres trabajadores de su finca a los que despidió durante la pandemia del covid

El cantante Julio Iglesias
El cantante Julio Iglesias. Cordon Press
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Además de la denuncia por presuntas agresiones sexuales que dos de sus exempleadas han presentado en la Audiencia Nacional española, Julio Iglesias se encuentra todavía inmerso en otro proceso judicial que comenzó en el 2020. Ese año, tras el estallido mundial de la pandemia del coronavirus, el cantante, cuya hipocondría es bien conocida por sus amigos, despidió a cuatro de sus empleados, que se dedicaban a hacer pequeñas pero continuas reparaciones en las 15 construcciones que componen la gigantesca finca de Punta Cana, llamada 'Corales 5'.

Tal y como revela la investigación llevada a cabo por ElDiario y Univisión, uno de esos trabajadores, llamado Rogelio Villanueva, comenzó a trabajar con el cantante cuando la villa se construyó, en los años 90. Satisfecho con sus labores, Julio decidió quedarse con él de forma fija y contratar también a su hermano, Eleuterio, para que ambos se encargaran del mantenimiento de la pintura y las reparaciones que una finca tan grande necesita. Pero, al propagarse el covid, el artista rescindió sus contratos porque no quería que nadie "estuviera entrando y saliendo de su casa", según aporta la investigación.

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Los hermanos, que viven en Los Manantiales, un pueblo de trabajadores cercano a este tipo de fincas en República Dominicana, demandaron a Julio Iglesias por despido improcedente, pues no recibieron más explicación por su parte que la del riesgo que suponía que entraran y salieran de la propiedad. A su denuncia se sumó la de otro de los trabajadores despedidos (el cuarto no participó en la demanda) Evenson Lindor, un soldador que se dedicaba a reparar los techos de la villa y que llegó, incluso hasta limpiar los cocoteros del jardín.

El cantante fue condenado a pagarles 53.000 euros

A pesar de que estas labores no pueden considerarse como domésticas, esa era la categoría que se reflejaba en sus contratos, por los que recibieron menos prestaciones de las que deberían. Según Evenson, tampoco recibían el trato personal que merecían, pues cuando fue despedido, el artista le llamó "boludo" y "comemierda" y tuvo que salir "corriendo de Corales 5 como si fuera un ladrón".

Ese fue el argumento que el abogado de Rogelio y Eleuterio utilizó para convencer al jurado de que Julio Iglesias debía pagarle una cuantiosa indemnización a sus extrabajadores, como así ocurrió: en junio de 2024, los juzgados de trabajo de San Pedro de Macorís dictaminaron que el despido sí había sido injustificado. Por ello, condenaron a Julio Iglesias a pagar no solo las prestaciones laborales, sino también a indemnizar a los hermanos por no haberlos inscrito en el sistema dominicano de Seguridad Social.

El juez añadió también el dinero correspondiente al impago del sueldo de los hermanos desde que se interpuso la demanda, por lo que Julio Iglesias estaba obligado a pagarles alrededor de 53.000 euros. Como era de esperar, el cantante no acató la sentencia y fue recurrida por sus abogados, alegando que los exempleados sí pertenecían al servicio doméstico de un particular y que la cantidad a pagar era desorbitada. De momento, no se conoce la sentencia a este recurso, cuya nueva vista tendrá lugar el próximo mes de febrero.