Kate Middleton

Kate Middleton, sin estilista seis meses después del adiós de Natasha Archer: de los motivos al control exclusivo de sus looks

Kate Middleton. Cordon Press
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Han pasado casi seis meses desde que Natasha Archer, mano derecha de Kate Middleton durante 15 años, abandonara su puesto en Kensington Palace, y la princesa de Gales continúa sin nombrar un reemplazo oficial.

La decisión, o la falta de ella, no ha pasado desapercibida para la prensa británica, que desde hace semanas analiza cada aparición pública de Kate para intentar descifrar si se trata de una situación provisional o de un cambio de rumbo definitivo en la gestión de su imagen.

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Archer fue la figura clave detrás de la evolución estética de la esposa del príncipe Guillermo desde su llegada a la familia real. Aunque nunca ostentó el título formal de estilista, su influencia fue decisiva en la construcción de su imagen. Su salida, anunciada discretamente el pasado verano para iniciar una carrera como consultora, supuso un mazazo dentro de uno de los engranajes más observados de la monarquía británica: el estilo.

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Desde entonces, no se ha producido ningún anuncio oficial, y según recogen tabloides como 'Daily Mail' o 'The Sun', no parece que exista una búsqueda para cubrir el puesto. Fuentes citadas por la prensa han apuntado a que Kate no tiene prisa y que, lejos de tratarse de un descuido, la ausencia de estilista responde a una elección de la nuera del rey Carlos III.

Los motivos

Uno de los principales motivos es el cambio de prioridades de la princesa tras los últimos dos años especialmente delicados en lo personal.

Después de su diagnóstico y tratamiento contra el cáncer, su reincorporación progresiva a la agenda pública ha estado marcada por un perfil bajo y una voluntad clara de centrar la atención en su trabajo institucional, no en su vestuario.

Es por ello que reforzar un equipo dedicado exclusivamente a la moda no parece urgente para la futura reina de Reino Unido.

Además, los expertos en realeza han señalado que Kate lleva años profundamente implicada en la elección de su ropa. Incluso con Archer en activo, era ella quien marcaba las líneas más generales: prendas, reutilización de looks, marcas británicas y el equilibrio entre elegancia y cercanía. La diferencia ahora es que ese control es prácticamente exclusivo de la propia princesa.

Control exclusivo y los escenarios posibles

Según la prensa británica, ahora Kate se apoya en su equipo interno de asistentes, que se encarga de los ajustes, envíos y agenda de eventos, mientras ella toma las decisiones creativas.

También mantiene una relación constante con varias casas de moda y diseñadores con los que trabaja desde hace años, lo que le ha permitido acceder a piezas clave sin necesidad de intermediarios.

En cuanto a las opciones que se han barajado, se ha especulado con varios escenarios. Uno de ellos sería contratar un estilista freelance solo para grandes eventos, como visitas de Estado o actos internacionales.

Otra posibilidad sería integrar esa función dentro del propio equipo del palacio, sin crear un cargo visible ni personalizarlo. La tercera, y la que parece más probable a día de hoy, es que Kate continúe sin estilista oficial durante un tiempo indefinido.

De momento, Kensington Palace guarda silencio. No hay confirmación ni desmentido sobre la contratación de un nuevo estilista, y todo indica que Middleton se siente cómoda con este modelo más autónomo.