El hermano médico de Carlos Cuerpo y la anécdota de cuando pillaron al vicepresidente sin hacer los deberes: "¡Aún me acuerdo!"
El nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, confiesa a Isabel Jiménez su vinculación con su tierra natal, Badajoz, y el contacto que mantiene con sus amigos
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Carlos Cuerpo sigue su meteórico ascenso en el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez. Hoy ha tomado posesión como nuevo vicepresidente primero en sustitución de la dimitida María Jesús Montero camino a Andalucía. Sin un perfil político claro, Cuerpo no duda en dar a conocer aspectos de su vida familiar en Badajoz en donde Isabel Jiménez ha estado con él y parte de su amplia familia. Compartiendo anécdotas y secretos, hemos podido conocer el papel de su madre en su educación y la complicidad con su hermano.
Hace unos meses, Isabel Jiménez, se desplazaba hasta Badajoz, en Extremadura, para pasar unas horas con Carlos Cuerpo y su familia. Fue un encuentro en clave íntima para conocer de primera mano a la nueva figura emergente del Gobierno de Pedro Sánchez en unos momentos en los que la economía protagoniza los principales logros de este Ejecutivo de coalición.
"Es como sentirte en tu núcleo seguro"
Cuerpo reconoce que “volver a mi casa allí, a Badajoz, es como sentirte en tu núcleo seguro”, una sensación de intimidad que potenciaba su madre a base de lonchas de jamón.
El ministro confiesa que siempre ha sido el “hermano del médico”, la profesión de su hermano y el más conocido de los dos hasta que Carlos llegó a la vida pública de la mano de Sánchez.
Alrededor de una mesa compartida con su gran familia pacense, Cuerpo y su hermano tiran de la lengua a su madre para que desvele secretos de infancia y juventud del ministro. Y no tardan en surgir confesiones que muestran a un estudiante con problemas. Los dos hermanos reconocen que su madre era una mujer “muy estricta”, algo que ella reconoce, asegurando que “con solo mirarles se ponían firmes”.
Aunque parezca curioso, Cuerpo no tenía todas las de ganar como estudiante. En un momento de la conversación su hermano pide permiso para contar una anécdota de sus años escolares. Asegura que fueron tiempo en los que su madre “tuvo que hacer un trabajo muy…” y recuerda un momento cuando “la profesora vio que el niño no entregaba los deberes. Entonces, cuando se lo dijeron a mi madre, ese día lo recuerdo…”, concluye su hermano con un gesto de sufrimiento.
Confundido con Mario Casa
Despejada la duda de sus años traviesos, Cuerpo retoma sus vivencias en Badajoz”, “tengo muy buenos amigos en el pueblo que mantengo la verdad hasta el día de hoy”. Eran otros años y otras circunstancias en las que el fútbol era el gran protagonista en sus vidas, aunque siempre hubo ciertas diferencias entre los hermanos, como asegura el mayor, “Carlos aprendió un poquito de mí y fue mejorando.
Antes de la despedida, Carlos e Isabel recuperan la mirada en el presente para ver con perspectiva hasta dónde ha llegado este economista extremeño. Cuerpo responde a la pregunta de Isabel de si imaginó alguna vez en la vida “que ibas a ser parte de un consejo de ministros” y con gesto sincero confirma que “no, la verdad es que no”.
Y eso que, como él mismo confiesa tras su paso por todos los escalafones del departamento que ahora dirige, “he visto prácticamente desde abajo todo lo que se hace en el ministerio y eso me da mucha tranquilidad”, algo que le está ayudando a enfrentarse a la jauría política de la que concluye “digamos que estoy aprendiendo mucho en ese ámbito”.
A pesar de su aspecto serio, Carlos Cuerpo no esconde su sentido del humor que deja aflorar cuando cuenta aquella ocasión en la alguien aseguró que le sonaba su cara para terminar identificándole con Mario Casas”.