La mágica boda de José Manuel Soto y Pilar Parejo: rociera, navideña y cargada de amor
José Manuel Soto, concursante de 'Supervivientes', se casó en la noche vieja de 1998 con Pilar Parejo, madre de sus hijos
La vida familiar de José Manuel Soto: de la relación con sus tres hijos Rocío, Marcos y Jaime a la formación de su grupo
MadridHay bodas que quedan grabadas para siempre en la memoria de quienes las viven y también de quienes escuchan hablar de ellas años después. La de José Manuel Soto, concursante de 'Supervivientes' y Pilar Parejo Zabala pertenece precisamente a esa categoría de historias inolvidables. Celebrada el 31 de diciembre de 1988, en plena atmósfera navideña, el enlace del cantante sevillano y la diseñadora fue mucho más que una ceremonia, se convirtió en una gran celebración del amor, la amistad y el comienzo de una nueva vida juntos.
Los sevillanos se dieron el ‘sí, quiero’, en una boda envuelta en flores de Pascua, música rociera, guitarras improvisadas y el encanto de un soleado día de invierno andaluz, aquella boda parecía salida de un cuento. Los novios, que entonces tenían apenas 27 años, reunieron a familiares y amigos en una finca cercana a Sevilla para despedir el año rodeados de emoción y dar la bienvenida a una nueva etapa como marido y mujer.
Más de tres décadas después, José Manuel Soto y Pilar Parejo siguen siendo una de las parejas más sólidas y discretas del panorama social andaluz. Juntos han construido una familia unida junto a sus tres hijos, Marcos, Rocío y Jaime, y mantienen intacta esa complicidad que comenzó en las aulas de un instituto sevillano y terminó convirtiéndose en una preciosa historia de amor.
Una historia de amor nacida en un instituto de Sevilla
Mucho antes de convertirse en una pareja conocida, Soto y Pilar eran simplemente dos jóvenes estudiantes que coincidían en el coro de Sevilla. Allí comenzó una historia que acabaría marcando sus vidas para siempre. Según ha contado la propio Pilar Parejo en distintas ocasiones, el flechazo fue inmediato… aunque solo por parte de él: “Yo, al principio, no le hice mucho caso”. Sin embargo, para José Manuel Soto fue amor a primera vista. El cantante se fijó en ella desde el primer momento y decidió conquistarla poco a poco con paciencia, perseverancia y mucha creatividad.
Mientras Pilar disfrutaba de una juventud independiente y despreocupada, Soto insistía constantemente en verla, componía canciones para ella y buscaba cualquier excusa para estar cerca. Incluso llegó a hacerse amigo de sus hermanos para lograr acercarse todavía más a la familia.
Aquel romanticismo tan propio de finales de los años ochenta terminó dando resultado. Pilar acabó “entregando la cuchara”, como ella misma explica con humor, y comenzaron una relación que muy pronto se volvió seria. Tras apenas un año de noviazgo, ambos tuvieron claro que querían pasar el resto de su vida juntos. Y como buenos románticos, decidieron elegir una fecha completamente simbólica y distinta para darse el “sí, quiero”: el 31 de diciembre de 1988.
Una boda navideña
Con solo 27 años, la pareja organizó un enlace cargado de ilusión y espontaneidad en la Finca Cortijo Juan Gómez, propiedad entonces de la familia Urquijo y situada en la localidad sevillana de Los Palacios, a unos veinte kilómetros de Sevilla. Casarse el 31 de diciembre significaba unir dos celebraciones en una sola, despedir un año y comenzar otro juntos, ya convertidos en marido y mujer.
Aunque se trataba de pleno invierno, el día amaneció luminoso y soleado, como si incluso el tiempo hubiese querido acompañar la felicidad de los novios. Ese contraste entre la atmósfera navideña y el cálido sol andaluz terminó dando a la boda una estética especialmente mágica y romántica.
La ceremonia religiosa se celebró a las dos de la tarde en la pequeña capilla situada dentro de la finca. Pilar Parejo llegó puntual, acompañada de su padre, José Manuel. “Recuerdo que estaba muy nerviosa y el recorrido se me hizo larguísimo”, ha explicado en la revista ‘Vanitatis’. Sin embargo, todo cambió al llegar al altar. Al encontrarse frente a José Manuel Soto, consiguió tranquilizarse y disfrutar plenamente de cada instante.
Una emotiva misa rociera creada por José Manuel Soto
La música tuvo un papel protagonista durante toda la ceremonia y aportó algunos de los momentos más emocionantes del enlace. Pilar recuerda especialmente la interpretación de una plegaria cantada por sus hermanas junto a amigos del coro de Triana, grupo en el que participaban por aquella época. Además, el enlace rompió ciertas normas clásicas de la época al incluir piezas musicales no estrictamente religiosas. Entre varios momentos de la celebración sonó la banda sonora de la película "The Mission", una de las favoritas de los novios.
Las arras fueron llevadas por dos niñas muy especiales para la familia, Marta Parias, sobrina del novio, y Lourdes Montes, sobrina de la novia y futura esposa del torero Francisco Rivera. Tras la ceremonia, los novios se reunieron con sus aproximadamente 350 invitados en los jardines de la finca, donde se organizó un espectacular cóctel al aire libre aprovechando el magnífico día de sol.
El banquete fue servido por el catering Jamaica e incluía platos sofisticados y muy representativos de la cocina de celebraciones de finales de los años ochenta. Entre ellos destacaban el bisqué de langostinos, el solomillo al roquefort y varias tartas nupciales de diferentes sabores. Uno de los momentos más recordados del enlace fue la apertura del baile. José Manuel Soto y Pilar Parejo eligieron para ese instante una canción profundamente especial “Por ella”, compuesta por el propio cantante para su mujer y convertida posteriormente en uno de los grandes éxitos de su carrera.
Lejos de optar por un DJ convencional, los novios quisieron que la música en directo fuese la verdadera protagonista de la noche. Cuando llegaron las doce de la noche, la fiesta alcanzó uno de sus momentos más inolvidables. Los novios se subieron encima de las mesas armados con cencerros mientras sonaban las campanadas de Fin de Año.
El espectacular vestido de novia diseñado por Pilar Parejo
Si hubo un elemento especialmente comentado de aquella boda fue el vestido de novia de Pilar Parejo. Y no solo por su belleza, sino porque fue la propia novia quien lo diseñó personalmente. Inspirado parcialmente en el icónico vestido nupcial de Grace Kelly, el diseño combinaba romanticismo clásico y elegancia atemporal. El vestido estaba confeccionado en seda natural color hueso y contaba con escote a la caja y manga larga. Los bordados del cuerpo, los puños y la cintura fueron realizados por María Ángeles Espinar, reconocida por sus trabajos artesanales y sus mantones de Manila.
La falda, de gran volumen, incluía dos capas, una de tul con volantes y otra de delicado encaje. Todo culminaba en una impresionante cola desmontable que aportaba majestuosidad al conjunto. La novia completó su look con zapatos de salón forrados en la misma seda natural del vestido, un velo de tul y un bouquet de rosas blancas. En cuanto a las joyas, lució una elegante gargantilla de cuatro vueltas de perlas junto a un broche de brillantes y topacios y unos discretos pendientes con perla y brillante. El peinado, un sofisticado recogido bajo, terminó de aportar ese aire clásico y refinado que convirtió a Pilar Parejo en una novia inolvidable.
