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La historia de superación y trayectoria deportiva de Alberto Ávila, concursante de 'Supervivientes'

Alberto Insatgram
Alberto Ávila. Instagramer alberto_boniato
  • Alberto Ávila, es el primer concursante de ‘Supervivientes’, sin pierna de toda la historia del programa

  • El deportista perdió la pierna con tres años y desde entonces utiliza una prótesis

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MadridEn el universo de 'Supervivientes', donde el hambre, el aislamiento y las pruebas físicas llevan al límite a sus participantes, cada edición busca una historia que trascienda la pantalla. Este año, esa historia tiene nombre y apellido: Alberto Ávila. El atleta paralímpico, creador de contenido, conferenciante y ejemplo de resiliencia, se convierte en el primer concursante sin pierna en toda la historia del programa.

Y no llega para que lo miren con condescendencia. Llega para hacer historia. “Las personas con discapacidad también podemos y voy a hacer historia: primer concursante sin pierna en toda la historia de ‘Supervivientes’”, afirma en su vídeo de presentación, con esa mezcla de serenidad y determinación que lo caracteriza. “Esto es un reto para mí y para todos vosotros, que me vais a acompañar en este camino. ¡Let’s go! Nos vemos en Honduras”, añade, visiblemente eufórico ante el desafío.

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Inédito | El saco de Alberto Ávila
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Pero detrás de esa sonrisa confiada, del concursante de 'Supervivientes', hay años de entrenamiento, lágrimas silenciosas, frustraciones y una convicción férrea de que las barreras arquitectónicas, mentales y actitudinales están para romperlas. Toda una historia de superación que merece la pena. A los tres años perdió la pierna y enseguida empezó a usar una prótesis, una extensión de su cuerpo que le permite hacer frente a todo.

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Especialista en velocidad, destaca en los 100 y 200 metros, pruebas en las que ha batido récords nacionales. Subcampeón de Europa en 200 metros en 2021 y cuarto del mundo en 2023, ha construido su carrera a base de constancia y resiliencia. Tras quedarse fuera de los Juegos Paralímpicos de Tokio, reforzó su ambición competitiva. Su trayectoria lo consolida como referente del atletismo adaptado en España.

En paralelo a su carrera deportiva, el influencer ha construido una sólida comunidad en redes sociales. Pero no desde la superficialidad. Su contenido tiene intención y en clave de humor. Habla de discapacidad sin victimismo. De accesibilidad sin enfado permanente. De viajes sin filtros irreales. Alberto no quiere convertirse en “el concursante con discapacidad”.

Una infancia marcada por la determinación

Alberto Ávila, concursante de ‘Supervivientes’ ,nació sin peroné en su pierna izquierda. Una malformación congénita que, con apenas tres años, obligó a los médicos a tomar la decisión de amputar su pierna por debajo de la rodilla para salvar su vida.Con tres años uno no entiende de diagnósticos ni de pronósticos. Pero sí siente. Y crece sabiendo que su cuerpo es distinto.

Desde los cuatro años utiliza una prótesis. Un elemento que para muchos podría representar un límite, pero que para él se convirtió en una extensión más de su identidad. Nunca fue un freno definitivo. Fue, simplemente, una circunstancia. Lejos de recluirse en la autocompasión, el atleta hizo lo contrario, se lanzó al movimiento. Al juego. Al deporte. Fútbol con los amigos. Natación. Esquí. Atletismo. Cualquier disciplina era una oportunidad para probarse, para adaptarse, para aprender.

El deporte como proyecto

Alberto Ávila empezó en el deporte como empiezan muchos niños, a los seis años, con un balón de fútbol entre los pies. El fútbol era integración, equipo, pertenencia. A los nueve probó el atletismo por primera vez. Pero las dificultades eran evidentes, escasez de recursos, prótesis poco adaptadas, falta de entrenadores especializados.

El concursante de 'Supervivientes' se unió a un club de esquí, donde encontró el apoyo de una fundación que sí creía en su potencial. En la nieve descubrió otra forma de libertad. También se volcó en la natación, un entorno donde la prótesis no era necesaria y el cuerpo flotaba sin etiquetas. Pero el atletismo, ese primer amor interrumpido, seguía llamándolo. En la adolescencia regresó con fuerza. A los 17 años decidió apostar definitivamente por la pista. Y esta vez no era un juego.

Era una vocación.Entró en la dinámica de la élite. Campeonatos nacionales. Competiciones internacionales en categorías inferiores y absolutas. El esfuerzo empezó a dar frutos.“La velocidad es mi pasión”, confiesa. “La longitud y los 100 metros son mis pruebas favoritas, aunque el salto lo he tenido que dejar por las lesiones y creo que tengo mejor destreza en los 200 que en los 100”.

Compite en la categoría T64, destinada a atletas con amputación o malformación de una extremidad inferior que corren con prótesis. Y sus marcas hablan por sí solas. Todos récords de España en su categoría.Su palmarés incluye el segundo puesto en los 200 metros en el Europeo de Polonia 2021 y un cuarto puesto en el Mundial de París 2023. Resultados que lo consolidan como uno de los referentes del atletismo paralímpico español.

Sin embargo, no todo ha sido triunfo. Se quedó fuera de los Juegos Paralímpicos de Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Una decepción dura. Un golpe emocional. “Fue una desilusión, una decepción, pero no me ha bajado la moral como para no luchar por los próximos, porque al final el objetivo es ir a unos Juegos”, explicó en Men's Health España.