Dani Rovira revela el infierno que vivió el año pasado: "Dos trombos", ingreso en la UCI, una ruptura y la muerte de su padre
El actor y humorista ha hablado por primera vez sobre el 2025 tan "catastrófico" al que se enfrentó y que había mantenido en la más estricta intimidad
El actor Dani Rovira, roto de dolor por la muerte de su padre: "Daría al diablo lo que pidiera por volver a oírte reír"
Dani Rovira ha desvelado por primera vez uno de los capítulos más duros y desconocidos de su vida. El actor malagueño ha relatado el auténtico calvario que atravesó durante 2025, un año que él mismo ha definido como "el peor año de mi vida" y sobre el que apenas había hablado hasta ahora.
Hasta ahora, se desconocía que el protagonista de 'Ocho apellidos vascos' hubiera sufrido graves problemas de salud que incluso le llevaron a permanecer ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Una experiencia que se sumó a una concatenación de varios golpes personales y profesionales que marcaron su vida.
Durante su participación en el popular pódcast 'La Ruina', el humorista ha confesado: "Todo formó parte del marco del año pasado, que fue un año de mierda, fue el peor año de mi vida".
Rovira ha enumerado entonces una sucesión de acontecimientos que explican por qué 2025 fue un año "muy catastrófico": "El curro no terminaba de ir como muy guay, tuve una ruptura, luego tuve dos operaciones, se murió mi padre, tenía el carné de conducir caducado…".
A estos problemas se sumaron además contratiempos profesionales. El actor vio cómo su programa de televisión era retirado de la parrilla apenas unas semanas después de su estreno, una circunstancia que contribuyó a aumentar la sensación de desgaste emocional que arrastraba.
El problema de salud
Lo más sorprendente ha sido el grave problema de salud que sufrió y que había mantenido en la más estricta intimidad.
El actor ha explicado que tuvo que someterse a dos intervenciones quirúrgicas debido a la aparición de trombos en una vena situada en la zona del pecho.
"Tuve dos operaciones quirúrgicas. Me enteré de que me tenía que operar porque tenía un problema en una vena", ha narrado, un diagnóstico que le llegó justo cuando se encontraba "emocionalmente en la mierda".
Tal y como ha explicado, la primera intervención consistió en extraer uno de los trombos mediante un catéter. "Estuve un par de días en la UCI, un par de días en planta…", hasta que le dieron el alta. Sin embargo, la situación fue más grave de lo que imaginaba.
Tras regresar a casa en un delicado estado físico y como una persona "totalmente desvalida", acudió a una revisión médica donde descubrió que el problema no estaba resuelto. "Te hemos quitado el trombo, pero se ha creado otro", le comunicaron.
"Es una movida estructural, porque tienes el síndrome del opérculo torácico", una afección que puede comprimir vasos sanguíneos y nervios en la zona entre el cuello y el hombro. "La intervención consistió en abrirme, quitarme un trozo de la primera costilla, luego quitarme el trombo y meterme un muelle", ha señalado.
El proceso tras esta segunda operación tampoco fue sencillo. Rovira ha recordado que, tras abandonar el hospital, apenas tenía fuerzas para mantener una vida normal.
Además, se le acumularon los problemas sentimentales, laborales y familiares que había ido encadenando durante aquellos meses.
La muerte de su padre y una ruptura sentimental
Uno de los golpes más duros fue el fallecimiento de su padre, Andrés Rovira, en octubre de 2025. El humorista ya había compartido públicamente el dolor que le provocó esta pérdida a través de las redes sociales.
Sin embargo, ahora ha revelado que aquella pérdida se produjo en medio de una etapa ya de por sí complicada en todos los aspectos de su vida. Y es que, además, se estaba enfrentando a una ruptura sentimental.
Sus declaraciones han pillado por sorpresa porque hasta ahora no se conocía la situación que atravesó.
Acostumbrado a compartir sus otros problemas de salud, como ocurrió cuando hizo público el linfoma de Hodgkin que padeció en 2020, en esta ocasión había decidido guardar silencio hasta sentirse preparado para contarlo.