El municipio en el que Ángels Barceló se refugia en el Mediterráneo: con playas cristalinas, rica gastronomía y 7.000 habitantes
Ángels Barceló pasa sus vacaciones en Sant Lluís, un precioso y pequeño pueblo mediterráneo de Menorca
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Situado en el extremo sureste de Menorca y lejos del bullicio de los destinos masificados situados en Baleares, se encuentra Sant Lluís, una de las localidades más desconocidas de las islas. Este pequeño municipio menorquín, conocido por ser uno de los lugares elegidos por Àngels Barceló para disfrutar de la tranquilidad de la isla, se ha convertido en un auténtico refugio para quienes buscan calma.
Fundado durante la breve dominación francesa de Menorca en el siglo XVIII, Sant Lluís conserva una personalidad única que lo diferencia del resto de localidades de la isla. Sus calles rectas, diseñadas siguiendo un trazado racionalista francés, sus casas encaladas y los molinos de viento conforman una imagen de postal.
El Molí de Dalt, el símbolo del municipio
Nada más llegar al municipio, el visitante es recibido por el emblemático Molí de Dalt, un antiguo molino harinero convertido en museo etnológico y uno de los símbolos más reconocibles de la localidad.
El edificio recuerda el pasado agrícola de una población que, pese al crecimiento turístico de Menorca, ha sabido conservar gran parte de su esencia tradicional.
Los rincones de Sant Lluís
Con algo más de 7.000 habitantes repartidos entre el núcleo urbano y diferentes urbanizaciones costeras, Sant Lluís mantiene un ambiente cercano y familiar. Los vecinos se conocen por su nombre, las conversaciones se alargan en las terrazas de las plazas y el ritmo cotidiano transcurre sin prisas, muy alejado de la velocidad de las grandes ciudades.
El corazón del pueblo gira en torno a la plaza de Sa Creu, donde se levantan el ayuntamiento y la iglesia parroquial de Sant Lluís.
La iglesia que fue construida en el siglo XVIII y dedicada a San Luis IX de Francia constituye junto al Molí de Dalt el principal referente histórico y arquitectónico del municipio.
A su alrededor se concentra buena parte de la vida social local con sus cafeterías, pequeños comercios y terrazas.
El entorno natural
Uno de los aspectos que más llaman la atención de quienes visitan Sant Lluís es el color blanco que domina el paisaje urbano. Las fachadas encaladas, las contraventanas de madera pintadas en tonos verdes y azules y las buganvillas que adornan balcones y patios crean una estampa típicamente mediterránea.
Sin embargo, el municipio no vive únicamente de su patrimonio histórico. Su entorno natural es otro de sus grandes tesoros.
Sant Lluís está rodeado por una extensa red de caminos rurales delimitados por tradicionales muros de piedra seca, una técnica constructiva característica de Menorca.
La gastronomía del municipio
La actividad comercial del municipio también refleja ese carácter tranquilo y cercano. En el centro urbano abundan las pequeñas tiendas familiares, panaderías artesanas, establecimientos de productos locales y comercios de proximidad.
Lejos de las grandes superficies comerciales, la economía local sigue apoyándose en negocios que forman parte de la vida diaria de los vecinos.
La gastronomía constituye otro de los grandes atractivos de Sant Lluís. Los restaurantes del municipio combinan la tradición culinaria menorquina con propuestas contemporáneas inspiradas en la cocina mediterránea. Entre los productos más apreciados destacan:
- El queso de Mahón-Menorca.
- Los embutidos artesanos.
- Pescados frescos.
- Los mariscos procedentes de las aguas que rodean la isla.
En las cartas de muchos establecimientos es habitual encontrar platos tradicionales:
- La caldereta de pescado.
- Los guisos marineros.
- Los arroces elaborados con producto local.
- Diversas recetas que mezclan ingredientes del mar y del campo.
En definitiva, la cocina menorquina sigue siendo uno de los mejores argumentos para descubrir la identidad cultural de esta zona de la isla.
Las playas
A pocos minutos del casco urbano aparecen algunas de las playas y calas más conocidas de Menorca. Binibèquer, Punta Prima, Binisafúller o Binidalí ofrecen aguas transparentes, arena clara y paisajes de enorme valor natural.
Estas zonas costeras permiten disfrutar del Mediterráneo sin renunciar a la tranquilidad que caracteriza al municipio.
La cercanía al mar es precisamente una de las razones por las que numerosas rostros conocidos como la propia Ángels Barceló han encontrado en Sant Lluís un lugar perfecto para desconectar.
El municipio combina la serenidad de un pueblo tradicional con la posibilidad de acceder rápidamente a algunas de las mejores playas de la isla, una combinación cada vez más difícil de encontrar en otros destinos turísticos del Mediterráneo.
Otros detalles que encandilan de Sant Lluís
Además, la vida cultural mantiene un papel destacado. Durante el verano se organizan mercados artesanales, exposiciones, conciertos y actividades populares que contribuyen a dinamizar la localidad sin alterar su carácter apacible.
Las fiestas patronales dedicadas a Sant Lluís reúnen cada año a cientos de vecinos en torno a los tradicionales actos festivos menorquines, donde los caballos y la música tienen un protagonismo especial.