La decisión llega después de que también trascendiera el plan de rehabilitación que está ejecutando el Govern en el palacio de Mallorca valorado en cerca de medio millón de euros
Las piscinas de Marivent, el gran refugio de los reyes Felipe y Letizia y sus hijas en Mallorca: en plena reforma tras su deteriorado estado
A escasos días de que la familia real española ponga rumbo a Mallorca para iniciar sus tradicionales vacaciones de verano, el Palacio de Marivent vuelve a ser noticia. Mientras el Govern balear ultima la mayor reforma del complejo en los últimos 25 años -con especial protagonismo para las piscinas privadas donde la familia pasa gran parte de su tiempo de descanso-, el Ejecutivo autonómico ha decidido reforzar otro aspecto igual de importante: mantener la residencia libre de plagas.
Para ello ha sacado a concurso un contrato de 20.000 euros destinado al control de ratas, ratones, cucarachas, garrapatas, hormigas, pulgas, ácaros y la temida procesionaria del pino, entre otras especies, con el objetivo de preservar en perfecto estado tanto el palacio como Son Vent, la residencia independiente donde se alojan habitualmente Felipe VI, la reina Letizia y sus hijas.

La decisión llega después de que también trascendiera el plan de rehabilitación que está ejecutando el Govern en Marivent. Las actuaciones, valoradas en cerca de medio millón de euros, incluyen la renovación de las dos piscinas del complejo, muy deterioradas por la salinidad y el paso del tiempo, la reparación de accesos, barandillas corroídas, vestuarios, sistemas de depuración y otros elementos que llevaban más de dos décadas sin una reforma integral. De hecho, las obras se han paralizado temporalmente para no interferir en la estancia estival de la familia real.
Con las piscinas prácticamente listas para volver a convertirse en el centro de la vida privada de Sus Majestades durante el verano, ahora el Govern quiere asegurarse de que tampoco haya rastro de visitantes indeseados.
Los detalles del contrato y el control de plagas
El contrato de control de plagas tendrá una duración de dos años y abarcará los cerca de 36.000 metros cuadrados del recinto de Marivent, incluyendo edificios, jardines, pinares, almacenes, zonas exteriores y toda la red de saneamiento.

De toda esa superficie, unos 2.300 metros cuadrados corresponden a edificaciones, mientras que el resto está formado por jardines y un extenso pinar mediterráneo que necesita un mantenimiento permanente para evitar la proliferación de insectos y enfermedades forestales.
La empresa adjudicataria deberá realizar una inspección integral del complejo en un plazo máximo de 15 días desde la firma del contrato. Después tendrá que elaborar un programa técnico en el que se analicen los riesgos detectados y se establezcan protocolos de actuación específicos para cada tipo de plaga.
El objetivo consiste en mantener las poblaciones de animales e insectos por debajo de los niveles considerados de riesgo mediante controles periódicos y actuaciones preventivas.
Para ello, la planificación prevista es muy detallada. Los trabajos de desratización tendrán carácter mensual e incluirán edificios, jardines, almacenes, desagües y toda la red de saneamiento del recinto.
En el caso de las cucarachas, los controles ordinarios se efectuarán cada tres meses, aunque podrán adelantarse si se detecta cualquier indicio de proliferación.

Por su parte, el pinar recibirá un tratamiento específico frente a la procesionaria. El contrato prevé intervenir alrededor de un centenar de pinos mediante tratamientos anuales y la instalación de trampas de feromonas durante los meses de mayor actividad biológica de estos insectos.
Pero el programa no responde solo a criterios de higiene. Desde que parte de los jardines de Marivent se abrió al público en 2017, miles de visitantes recorren cada año este espacio cuando la familia real no reside en él.
La eliminación de riesgos asociados a plagas como la procesionaria -cuyos pelos urticantes pueden provocar reacciones alérgicas tanto en personas como en animales- se considera una medida preventiva para garantizar la seguridad de quienes acceden al recinto.
Una cláusula y la inversión
El pliego incorpora además una cláusula poco habitual. La empresa que resulte adjudicataria estará obligada a guardar absoluta confidencialidad sobre los trabajos realizados. No podrá difundir fotografías, documentación ni información relativa al interior del complejo o a las actuaciones desarrolladas durante el contrato. El incumplimiento de esta obligación podrá incluso provocar la resolución anticipada del contrato.
Aunque los 20.000 euros puedan llamar la atención en un primer momento, el presupuesto debe repartirse a lo largo de dos años y cubrir la totalidad de un complejo de grandes dimensiones que permanece operativo durante todo el año.
Traducido a cifras, supone un coste medio inferior a 30 euros diarios para mantener bajo vigilancia permanente uno de los espacios institucionales más emblemáticos de Baleares.
Más allá de la estancia estival de la familia real, el contrato busca preservar un entorno histórico, forestal y paisajístico que también forma parte del patrimonio público de las islas.

