¿Qué jamón es mejor, el de Guijuelo o el de Jabugo?

Hay muchos tipos de jamón y eso no quiere decir que uno tenga más calidad que otro, solo son diferentes opciones
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Hay algunas conversaciones que es mejor no comenzar a menos que sea en un ambiente de confianza, porque pueden provocar una gran tensión. De hecho, es probable que pensáramos que no era un tema tan polarizante, pero una vez que se comienza a discutir al respecto, nos damos cuenta del error que hemos cometido. Es lo que sucede cuando en la misma conversación hay una persona que ama la tortilla de patatas con cebolla y otra que la prefiere, sin ningún atisbo de duda, sin. Pasa también si alguien nombra la paella y hay un valenciano o valenciana sentado a la mesa.
Puede suceder con los temas que menos podríamos pensar que causarían polémica, porque hay personas que odian de manera visceral las aceitunas, mientras que para otros son una gran pasión; también hay quien prefiere la carne poco hecha y puede que tengan que escuchar las quejas (normalmente acertadas) de quienes señalan que en determinados casos eso puede no ser demasiado seguro, como con las hamburguesas. No es tan habitual, pero puede que intentar determinar qué jamón es mejor, si el de Guijuelo o el de Jabugo precipite una nueva discusión eterna.
Lo cierto es que este tipo de discusiones, aunque acaloradas, no tienen mayor recorrido, nadie va a convencer a la otra persona de que su opción es la mejor y que debería cambiarla, porque los gustos no dependen de una explicación razonada, ni siquiera si viene acompañada de una completa presentación en PowerPoint. Los gustos son libres y por eso todos tienen razón y todos a la vez están equivocados, no es una batalla que nadie pueda ganar, solo quedan perdedores agotados tras dedicar todo su esfuerzo en defender una postura que para la otra parte siempre estará equivocada.
Por si todavía quedan dudas, es más que complicado señalar si es mejor el jamón de Guijuelo o el de Jabugo, porque depende del gusto de cada uno, así como del momento en el que nos encontremos. Seguramente aquellos a quienes les gusta el jamón estén pensando que esta duda es un tanto absurda, ¿para qué discutir cuál es mejor? Que cada cual coma el que más le guste.
Los amantes del jamón puede que vayan un paso más allá y se planteen que la mejor manera de llegar a una conclusión es organizar una cata con los amigos y probar los dos hasta llegar a una conclusión o hasta que se vacíen los platos. Es probable que al final de la velada no lleguen a ningún acuerdo, pero seguro que el rato de diversión, risas y buen jamón no se lo quita nadie.
¿Qué jamón es mejor, el de Guijuelo o el de Jabugo?
Sea cual sea el jamón que tengamos delante, si es de Guijuelo o de Jabugo podemos estar seguros de que calidad no le va a faltar, pues ambas son opciones más que excelentes. Estupendas opciones, pero no iguales, porque entre estas dos variedades hay notables diferencias, tanto si hablamos de sabor, como si es de textura o características. Una de las principales diferencias nos la muestra el nombre, mientras que Guijuelo se encuenta en Salamanca, Jabugo está en la Sierra de Huelva. Lugares muy distintos que hacen que el producto final sea diferente, aunque ambos son Denominación de Origen Protegida, por lo que la calidad ni se cuestiona.
Detalles como la textura o el sabor de un jamón pueden verse influenciados por muchas causas, desde la alimentación que se proporciona a los cerdos de los que sale al proceso de curación, por eso, saber de dónde proceden los jamones puede ayudarnos a saber qué nos espera al comer ese jamón.
El jamón de Guijuelo suele ser más untuoso, con un sabor más equilibrado y una textura jugosa. Suelen ser más grandes de tamaño y más veteados. El clima de la zona hace que la curación pueda ser natural, lo que hace que necesite una salación más corta. Por su parte, los jamones de Jabugo presentan un aroma y un sabor más intenso y esto se debe, entre otras cosas, a que la temperatura en esta zona es más elevada durante todo el año, lo que acelera la curación.
En general, el proceso de elaboración de los jamones es el mismo, primero se selecciona, se pone en salazón, se procede al secado y la maduración. Por eso los pequeños detalles son los que marcan la diferencia, como la alimentación de los animales o la diferencia de altitud de los lugares en los que se elabora. Las mayores diferencias se notan una vez que se prueba el jamón, por eso no existe uno que sea mejor, solo uno que agrada más que el otro en función de los gustos de cada comensal.
Ambos son estupendas opciones y con ambos tus invitados quedarán encantados, porque llevan sello de calidad y cada vez que lo probamos queda demostrado.

