La pastelería canina que hace 'premios' sanos para perros: “Nos encargan muchas tartas de cumpleaños”

En 'Miguitas' elaboran pasteles para perros que imitan los de las personas, pero que son duros para que los puedan roer y digerir bien
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Durante mucho tiempo, la idea de comprar una tarta para un perro sólo podía verse como algo frívolo, más cercano al meme que a una necesidad real. Sin embargo, basta rascar un poco —mirar el precio, los ingredientes y el contexto— para entender que puede no ser un exceso sino un síntoma… o un gesto más de cariño hacia tu mascota a un precio más que razonable. En Miguitas, una pastelería canina con tiendas en el centro de Madrid y obrador propio, es posible comprar una tarta de cumpleaños para perro por menos de 20 euros. Y quien dice tarta dice roscón de reyes, brownies, muffins o todo tipo de chuches saludables.
En el planteamiento que proponen en esta pastelería canina no hay épica ni discurso edulcorado, nunca mejor dicho. Hay una idea muy concreta de alimentación responsable y de precio accesible. “No queremos que esto se perciba como un lujo puntual”, nos explica Rosario, directora y responsable de Miguitas. “Los perros comen premios a diario. La cuestión no es celebrar o no celebrar, sino qué les estás dando y con qué frecuencia. Si un premio es diario, no puede ser ni ultraprocesado ni inaccesible. Si se convierte en algo excepcional por coste, deja de cumplir su función”, añade.

La vida de Rosario siempre ha estado ligada a los perros. Ahora con Miguitas, pero antes “tenía perros de terapia y perros de trabajo, perros que iban a residencias de ancianos a hacer terapia con personas mayores y con niños pequeños”. Y ahí comenzó todo: “Uno de estos perros se enfermó muchísimo. De hecho, me lo desahuciaron cuando descubrimos lo que le pasaba. Tenía unas alergias alimentarias muy severas alojadas en el estómago. Parte del estómago se le había necrosado y le daban muy pocos meses de vida”.
Los perros comen premios a diario. La cuestión no es celebrar o no celebrar, sino qué les estás dando y con qué frecuencia
Ante esta situación, Rosario se puso manos a la obra y se puso a estudiar nutrición. Tuvo que hacerlo fuera de España, pero lo consiguió: “Me vi obligada a estudiar fuera porque aquí en España no se conocía el alimento natural para perros. Todo era ultraprocesado. Tuve que estudiar nutrición natural fuera y gracias a eso conseguí empezar a hacer recetas para que comiera el perro y pudimos hacerle sus propias chuches que no le hacían daño. Lo hice todo online, en Estados Unidos. Allí hace generaciones que existe el alimento natural y las chuches naturales para mascotas como perros y gatos. Aquí en España todavía estamos muy verdes con esto”, explica.

Sin embargo, Miguitas tiene dos tiendas físicas en Madrid y un obrador propio en Alcalá de Henares. No es un proyecto improvisado ni un capricho fruto de una moda pasajera. Funciona como un obrador tradicional, pero con un destinatario distinto. “Compramos en carnicerías, pescaderías y fruterías como cualquier persona. Todo es fresco y apto para consumo humano. No utilizamos recortes ni subproductos”, explica Rosario para dejar claros los estándares de calidad que manejan para las mascotas.
Ese nivel se refleja también en el tipo de productos que se emplean. “No utilizamos azúcar, levaduras, glicerinas, espesantes ni aromatizantes”, enumera. “Son ingredientes innecesarios y, en muchos casos, perjudiciales para los perros”. El resultado son productos visualmente reconocibles —tartas, brownies, galletas— pero sensorialmente muy distintos a los humanos. “Nuestras galletas son duras”, admite. “No son dulces ni saladas. Para nuestro paladar son sosas, pero están pensadas para que el perro las roa y las digiera bien. Y, claro, les encantan”.
No utilizamos azúcar, levaduras, glicerinas, espesantes ni aromatizantes
El precio es un elemento más de la ecuación a tener muy en cuenta y por eso en Miguitas también han tratado de ajustarlo al máximo. Las tartas individuales de Miguitas parten de cifras que se mueven por debajo de los 20 euros. “Es importante que el precio no convierta esto en un capricho”, insiste Rosario. “Queremos que sea algo cotidiano, no una excepción culpable”.
Y lo están consiguiendo: “Al principio nos veían como algo anecdótico, pero ahora hay clientes que vienen a hacer la compra mensual. No compran solo para una fecha señalada, sino para el día a día: galletas, snacks, premios para el parque. El cumpleaños funciona, en muchos casos, como excusa. Tenemos clientes que llevan más de diez años celebrando el cumpleaños de su perro con nosotros”, cuenta.
Al principio nos veían como algo anecdótico, pero ahora hay clientes que vienen a hacer la compra mensual
Entre los productos más vendidos están las tartas y un brownie elaborado con hígado de pollo y algarroba. “Visualmente parece un brownie para humanos y, obviamente, está hecho a propósito, ya que el perro quiere probar lo que comemos nosotros”.
De ahí también surgen otros productos que replican los que consumimos con asiduidad los humanos. No copian el sabor sino la estética de gazpachos, roscones navideños, recetas estacionales. “No se trata sólo de imitar, sino de adaptar”, aclara. “Hay ingredientes que ellos no pueden comer y otros que sí, pero en cantidades muy concretas”.
Esa precisión es uno de los límites que Miguitas marca con claridad. No comparten recetas. No por secretismo, sino por responsabilidad. “Una vez compartimos una receta y el perro acabó en urgencias”, explica Rosario. “La clienta la modificó por su cuenta y cambió cantidades e ingredientes”. A partir de ahí, la decisión fue clara: “La nutrición canina no admite improvisaciones”.
El discurso de Rosario es constante en un punto: quitarle solemnidad al gesto sin quitarle importancia al contenido. “No vamos a solucionar el hambre del mundo, pero sí podemos alimentar mejor a quienes dependen de nosotros. Durante mucho tiempo no se han mirado las etiquetas y ahora las familias preguntan, comparan, buscan ingredientes reales, igual que hacemos con lo que comemos nosotros”.

Y ahí está el quiz de la cuestión. La clave no es si un perro necesita una tarta sino por qué nos resulta extraño cuidar su alimentación con el mismo criterio con el que cuidamos la nuestra. Rosario lo tiene más que claro: “Si va a comer premios todos los días, mejor que sean comida de verdad”.
