Qué es más sano: un vino o una cerveza

Ambas son bebidas alcohólicas y como tales deberíamos evitarlas en la medida de lo posible
¿Es más sano tomarte un refresco de cola o una cerveza?
Si nos preocupa la salud es posible que nos enfrentemos a un dilema importante cada vez que salimos a tomar algo por ahí, ya que no se nos ocurre qué pedir. Hay quien se debate entre el vino y la cerveza porque son dos de las bebidas más consumidas.
Si para decidir entre una y otra intentamos aplicar criterios relacionados con la salud, quizá nos vengan a la memoria algunas de las publicaciones que se suelen hacer sobre estos temas: se dice, por ejemplo, que el vino es beneficioso para el corazón por su contenido en polifenoles y que la cerveza ayuda a recuperarse después del ejercicio. Pero la realidad es diferente.
¿Qué características tiene el vino?
Como casi todo el mundo sabe, el vino se elabora a partir de la fermentación de la uva. Pero eso no quiere decir que sus características sean similares a las de esta fruta, ni mucho menos, porque se trata de un producto muy diferente.
Si nos centramos en los aspectos nutricionales, hay que señalar que el vino no contiene cantidades significativas de proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas ni minerales. Su aporte calórico procede casi exclusivamente del alcohol, que se encuentra por lo general en una proporción de entre el 11% y el 14%.
Uno de los aspectos más citados del vino en relación con la salud, especialmente cuando se trata de vino tinto, es el contenido en polifenoles como el resveratrol. Estos compuestos tienen efectos antioxidantes y algunos estudios los han asociado con efectos beneficiosos sobre el sistema cardiovascular. De ahí surge esa idea tan repetida de que “una copa de vino es buena para el corazón”.

Sin embargo, esos compuestos también están presentes en alimentos como las uvas o los frutos rojos. Es decir, no necesitamos beber vino para aprovecharnos de los presuntos beneficios de esas sustancias.
Y lo que es aún más importante: el vino contiene alcohol, que es perjudicial para la salud, lo que contrarresta los supuestos beneficios que suelen asociarse a esta bebida por su contenido en antioxidantes.

¿Y qué pasa con la cerveza?
Es bien sabido que la cerveza se elabora a partir de cereales, especialmente de cebada, además de lúpulo, levadura y agua. Si nos centramos en aspectos nutricionales, podemos decir que contiene pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, minerales como el potasio o el magnesio y antioxidantes procedentes del lúpulo.
Esto, junto a su elevado contenido en agua, es lo que ha llevado a decir que “ayuda a recuperarse después del ejercicio físico”. Pero en realidad no es así. Entre otras cosas porque el alcohol tiene un efecto diurético, así que en lugar de ayudar a rehidratar favorece todo lo contrario.
Existen muchos tipos de cerveza, pero lo habitual es que su contenido alcohólico se encuentre entre el 4% y el 6%. Es decir, contiene menos alcohol que el vino y por eso aporta también menos calorías. Pero por otro lado hay que tener en cuenta que suele consumirse en mayor cantidad.

Lo mejor es evitar el alcohol
En resumen, podemos decir que tanto el vino como la cerveza contienen cantidades significativas de alcohol. Esta sustancia puede ser perjudicial para la salud incluso en bajas dosis, así que lo recomendable es evitar el consumo de bebidas alcohólicas.
Además, ese contenido alcohólico aporta lo que se conoce como calorías vacías. Es decir, ese aporte calórico no procede de nutrientes interesantes, sino de una sustancia que nuestro organismo no necesita y que es perjudicial. Es más, estas bebidas no aportan cantidades significativas de nutrientes.
¿Qué hacemos entonces?
Si después de todo lo que hemos dicho seguimos en el empeño de tomar vino o cerveza, no deberíamos hacerlo pensando en los supuestos beneficios que nos van a aportar, sino en que se trata de bebidas alcohólicas y por tanto pueden perjudicar nuestra salud. También es importante considerar que la cerveza contiene menos cantidad de alcohol que el vino. Aunque eso no hace que sea una buena opción.
Si queremos hacer una elección priorizando la salud, sería mejor elegir bebidas que no contengan alcohol, azúcares añadidos ni edulcorantes; por ejemplo, agua, agua con gas, infusiones, café, leche, zumo de tomate, etc.
