Alimentación

Las naranjas de la Mezquita de Córdoba se convierten en un vinagre gourmet

Las naranjas del Patio de los Naranjos. Mezquita-Catedral de Córdoba
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Si hay un espacio reconocible en la Mezquita-Catedral de Córdoba es precisamente su Patio de los Naranjos, un lugar lleno de historia y belleza que se considera uno de los grandes oasis de la ciudad. Su origen está en el siglo VIII durante el califato de Abd al-Rahman I y su nombre viene de la gran cantidad de naranjos que hay en el patio de los que no se ha llegado a aprovechar sus frutos durante años hasta ahora.

Las naranjas que brotan de esos árboles tienen una particularidad, son muy amargas, por lo que durante años se han desechado al no encontrar una forma eficiente para aprovecharlas. Hasta que ha llegado a las manos correctas y, por lo tanto, esas naranjas se vayan a convertir en un auténtico producto gourmet.

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La Mezquita-Catedral de Córdoba ha firmado un acuerdo con la Bodega Vega Natun en el que se incide en que las naranjas amargas del Patio de los Naranjos se van a aprovechar durante su campaña anual de recolección para darles una segunda vida. De esta manera, la bodega, que es una empresa cordobesa especializada en la elaboración artesanal de productos gourmet derivados de la naranja, especialmente en vinagres y vinos de alta gama, se centrará en la creación de un vinagre de naranja.

Para la creación de este vinagre, desde el Cabildo Catedral de Córdoba se ha autorizado el uso limitado y específico de la denominación ‘Vinagre de Naranja Amarga del Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral’ para el etiquetado del producto local que se convertirá en gourmet.

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A pesar de que la producción es limitada a las naranjas que brotan en el patio, José Juan Jiménez Güeto, portavoz del Cabildo Catedral de Córdoba, ha puntualizado en Radio Córdoba que la iniciativa como tal vino dada por Bodega Vega Natun y que, a partir de ahí, vieron “una oportunidad clara de aplicar la economía circular y favorecer a una empresa local”.

De esta manera, las naranjas amargas de la Mezquita de Córdoba pronto serán un auténtico producto gourmet generado en un enclave declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO con su propia denominación para evitar confusiones y que esas naranjas cuenten con una segunda vida.