Alimentación

¿Es seguro comerse un ajo germinado? Un chef responde

¿Se puede usar el ajo si ha germinado?. Getty Images
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El ajo es uno de los ingredientes más populares de la gastronomía española que ofrece sabor y potencia a muchos de los platos que preparamos en el día a día y con gran presencia en la dieta mediterránea. Sin embargo, hay gente a la que no le sienta del todo bien porque le puede causar pesadez o repetir, por eso suele recomendar retirar el germen del centro para mejorar la digestión y reducir la intensidad de su sabor. Por eso mismo, cuando el ajo germina, a veces se aconseja no comerlo.

Cuando se pasa tiempo sin usar un ajo y este se mantiene en la despensa suele ocurrir que termine germinando, lo mismo que pasa, por ejemplo, con las patatas o con las cebollas. Pese a que, en general, se ha extendido la idea de que lo mejor es no consumirlo, realmente no existe problema como tal en utilizar estos ajos en nuestra alimentación, incluido ese brote verde.

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Cómo se almacena: la clave de su aparición

Como es lógico, que un ajo germine está relacionado con el germen de su interior, que con el paso del tiempo se empieza a desarrollar, de manera que aparecen esos brotes verdes que a muchos les hace pensar que sus ajos ya no se pueden comer.

No obstante, el chef del Instituto de Educación Culinaria, Michael Handal, subraya en un artículo de Real Simple que se trata de algo completamente normal, aunque su aparición dependa de cómo se conserve en casa. Si se almacena “en un lugar oscuro, con aire fresco y ambiental, debería durar varios meses”, explica. En cambio, no está aconsejado conservarlo en la nevera, ya que esto acelera el proceso de germinación.

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Cómo utilizar el germinado en la cocina

En todo caso, Handal expresa que no hay por qué desechar los brotes verdes resultantes del germinado, sino que tanto el germen como los brotes son comestibles y cuentan con diferentes beneficios para la salud. Entre otros, el germinado se trata de una gran fuente de antioxidantes, además de diferentes minerales, como el fósforo o el calcio.

De esta manera, se puede usar el ajo tal cual, pero también esos brotes verdes, que tienen diferentes posibilidades culinarias. Si se retira el germen del propio ajo, el amargor de su sabor se va a suavizar, aunque los brotes del germinado se pueden saltear o sofreír, entre otras preparaciones.

Entre la recomendación de Handal está lo más básico: saltear el germinado picado con aceite de oliva y añadir esos brotes a unos huevos revueltos, a tus tostadas, a una pizza o a la carne, entre otras combinaciones, además de poder usarlo en crudo como si fuesen cebolletas picadas para sopas o decorar diferentes platos.

Cuando desechar los ajos

De todas formas, Michael Handal detalla que sí que hay instantes en los que una cabeza o dientes de ajos deben ser desechados. A simple vista, cuando ya están blandos o han tornado a un tono marrón. “Son signos de que el ajo se está echando a perder, en ese caso utiliza uno nuevo”, concluye el chef.