Alimentación

¿Por qué pasó la moda de los alimentos ‘light’?

Por qué ya no hay tantos alimentos con la etiqueta 'light'
¿Por qué ya no hay tantos alimentos con la etiqueta 'light'?. Getty Images
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Yogures, patatas fritas, mayonesa, refrescos, galletas… Hace unos años todos estos alimentos y muchos otros contaban con una versión convencional y con otra ‘light’: baja en grasa o en calorías. Estaban por todas partes. No solo en las estanterías de las tiendas, sino también en los anuncios de televisión, revistas… Pero parece que en un momento dado se esfumaron y apenas quedan unos pocos ejemplos. Podemos hablar de varios motivos para explicar ese fenómeno.  

Las preocupaciones de los años 80 y 90 

Si viajamos en el tiempo hasta la década de 1980 veremos que las preocupaciones en torno a la alimentación y los alimentos eran muy básicas. Veníamos de una época en la que la comida había escaseado y eso todavía pesaba en la memoria de la mayoría de la población. Así que lo que importaba era comer para nutrirse. Podemos darnos cuenta si echamos un vistazo a algunos anuncios de entonces: los alimentos se promocionaban destacando sus ingredientes más interesantes desde el punto de vista nutricional (por ejemplo, la leche) y alabando sus presuntos beneficios para el crecimiento, la energía o la vitalidad.  

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Pero con el tiempo fue mejorando la calidad de vida y la disponibilidad de alimentos. Así que, con esas necesidades cubiertas, comenzó a darse importancia a otras cosas. Empezó a preocupar la estética y el culto al cuerpo. Lo importante ya no era comer para nutrirse, sino comer para tener un cuerpo que encajara en unos determinados cánones de belleza. En la publicidad ya no se hablaba de los ingredientes de los alimentos, sino que se mostraban cuerpos estilizados y productos 'light' que presuntamente evitaban aumentar de peso o incluso permitían adelgazar.  

Grasas y calorías: los principales enemigos 

En aquella época el enemigo público número uno era la grasa. En principio había motivos fundados para ello porque los conocimientos científicos disponibles parecían indicar que el consumo de grasas saturadas y colesterol causaba enfermedades cardiovasculares. Además, como las grasas aportan una cantidad considerable de calorías, se asociaron con el aumento de peso. La solución parecía sencilla: lanzar productos 'light', que tuvieran poca grasa y pocas calorías.  

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En el caso de los refrescos era relativamente fácil: se sustituyó el azúcar por edulcorantes para reducir el aporte calórico. Pero en otros alimentos era más complicado, dado que la grasa cumple varias funciones: aporta sabor y contribuye a la textura. Así que se intentó suplir con ingredientes que desempeñaran esa labor; por ejemplo, gelatina para la textura y azúcar para el sabor.  

Un efecto inesperado

La avalancha de productos 'light' no hizo que la población perdiera peso. De hecho, ocurrió lo contrario. No solo por el efecto de estos productos, claro está, pero tampoco ayudaron. Y es que unas galletas 'light' siguen siendo galletas. Quizá incluso con más cantidad de azúcar que la versión convencional. Y lo que es más importante: sin nutrientes de interés. Por eso no son recomendables para un consumo habitual, sean 'light' o no.  

Ocurre además que los productos 'light' pueden dar la sensación de ser “más saludables”, así que es posible que comamos más cantidad que cuando se trata de la versión convencional.  

Un cambio de enemigo

Con el paso del tiempo se produjeron varios cambios. Por ejemplo, el avance del conocimiento científico mostró que las grasas y el colesterol no eran tan malos como pensábamos. Además, comenzamos a ser conscientes de la enorme cantidad de azúcares añadidos que contenían muchos de los productos que consumíamos, gracias en parte a un cambio en la legislación que obligó a indicar esta información en la etiqueta. También empezamos a tomar conciencia de los efectos adversos que el consumo elevado de azúcares podía provocar sobre la salud. En definitiva, se indultó a las grasas y el enemigo comenzó a ser el azúcar. 

Esto se vio reflejado en las estrategias de mercadotecnia de la industria alimentaria: la publicidad y las promociones dejaron de centrarse en alimentos 'light' y se optó por otras prácticas enfocadas en añadir nutrientes para destacar su presencia (por ejemplo “alto en proteínas”) o en reducir o eliminar los azúcares para incluir mensajes como 'zero' o 'sin azúcares añadidos'.  

¿Qué significa que un producto es 'light'?

La publicidad nos ha llevado a pensar que la etiqueta 'light' significa que un alimento es bajo en grasas o en calorías. Pero lo que significa en realidad es que ese alimento contiene, como mínimo, un 30% menos de un determinado nutriente, en comparación con la versión convencional. Así que en la etiqueta debe indicarse a qué elemento se refiere concretamente; por ejemplo, podría ser la grasa, el azúcar, la sal, las calorías… 

Esto implica además que un alimento “light” no tiene por qué ser “bajo en”. Por ejemplo, una mayonesa convencional puede tener un 60% de grasas, así que la versión 'light' podría tener un 30% de grasas, que sigue siendo una cantidad muy considerable.  

¿Qué hacemos entonces?

Siempre es importante mirar el alimento con perspectiva para tener en cuenta si es interesante desde el punto de vista nutricional, como una manzana, o si no lo es, como unas galletas, sean light o no. También es fundamental no dejarse llevar por los reclamos que se destacan en la parte frontal de los envases y leer la información realmente importante, sobre todo, la lista de ingredientes para conocer los elementos que constituyen el producto.