Levadura de arroz rojo: ¿de verdad funciona para bajar el colesterol?
Nuestro experto en tecnología de los alimentos y nutrición nos da las claves de este compuesto, que se está poniendo de moda para bajar el colesterol
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La levadura de arroz rojo comenzó a popularizarse hace unos años. Se supone que es un suplemento efectivo para reducir el colesterol y por eso muchas personas recurren a él. Además, muchas de ellas aseguran que funciona. Y no es por casualidad. Pero antes de nada, veamos qué es exactamente la levadura de arroz rojo.
¿Qué es la levadura de arroz rojo?
El nombre de este producto puede resultar un poco confuso. En algunos sitios podemos verlo como “levadura de arroz rojo”, mientras que en otros se le da la vuelta y se llama “arroz de levadura roja”, que es el nombre más correcto. También se emplean otras denominaciones, como arroz rojo koji o benikōji. En cualquier caso, se trata de un arroz de color rojizo que se cultiva junto con un moho llamado Monascus purpureus y que es el responsable de que tenga ese aspecto.
Es utilizado desde hace siglos en la gastronomía de países asiáticos, como China y Japón para aportar aroma y color a los platos. Y también ha sido empleado en la medicina tradicional china porque se le atribuían diferentes propiedades para la salud, como “vigorizar el cuerpo” y “purificar la sangre”. Pero si hoy es popular en nuestro entorno es porque se utiliza para tratar de bajar el colesterol.
¿De verdad funciona para bajar el colesterol?
La levadura Monascus purpureus que interviene en la elaboración de este producto lleva a cabo un proceso de fermentación en el que produce diferentes compuestos llamados monacolinas, entre las que destaca la monacolina K. Esta sustancia es una estatina, es decir, pertenece al mismo grupo de compuestos que se utilizan como medicamentos para bajar el colesterol. De hecho, tiene la misma estructura y composición que la lovastatina, que es la primera estatina que se aprobó como medicamento para tratar la hipercolesterolemia. La diferencia es que esta última se obtiene a partir de la fermentación llevada a cabo por otro microorganismo, en este caso un moho llamado Aspergillus terreus.
Es decir, la monacolina K, como otras estatinas, inhibe una enzima que es necesaria para la producción de colesterol en el hígado. Así que reduce el colesterol “malo” (es decir, las lipoproteínas de baja densidad o colesterol LDL) y los triglicéridos. Pero eso no significa que sea recomendable el consumo de levadura de arroz rojo.
Los riesgos de la levadura de arroz rojo
Como acabamos de mencionar, la monacolina K presente en la levadura de arroz rojo tiene la misma composición y estructura que la lovastatina, así que tiene su mismo efecto farmacológico y puede tener también sus mismos efectos adversos, que pueden afectar al hígado, a la piel y al tejido musculoesquelético y conjuntivo (por ejemplo, puede destruir el tejido muscular).
El problema es que cuando la monacolina K se presenta en forma de suplemento, como parte de la levadura de arroz rojo, aumentan los riesgos para la salud. Esto se debe a dos motivos: la posible presencia de otras monacolinas cuyo efecto aún no se ha estudiado y las dosis de consumo. Es en este último punto donde está la clave.
La dosis de monacolina K que se considera efectiva para bajar el colesterol es de 10 mg/día. Pero los estudios realizados por organismos como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyeron que esas dosis plantean un grave riesgo de seguridad. De hecho, la EFSA no pudo determinar una dosis de ingesta de monacolinas procedentes de levadura de arroz rojo que no planteara preocupación para la salud.
Lo que dice la legislación
A partir del estudio realizado por la EFSA, la Comisión Europea actualizó la legislación para tratar de evitar que el consumo de este suplemento pusiera en riesgo la salud. Desde entonces existen ciertas restricciones. Por ejemplo, la etiqueta de los suplementos de levadura de arroz rojo debe incluir una serie de advertencias. Entre ellas: no debe ser consumido por grupos vulnerables (mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, menores de 18 años ni mayores de 70 años), no debe consumirse junto con medicación para reducir el colesterol.
Además, debe indicarse la cantidad de monacolinas por porción de producto, el número de porciones individuales correspondientes al consumo diario máximo y una advertencia para informar que no debe tomarse una cantidad superior a 3 mg/día (es la dosis máxima que puede tener una porción individual).
En definitiva, para lograr los posibles beneficios (bajar el colesterol) es necesario tomar una cantidad demasiado elevada, que supone un riesgo para la salud. Y si se toman dosis más bajas, no resultan efectivas. Así que no merece la pena. Además, algunos suplementos pueden contener cantidades muy variables de monacolina K o contaminantes como citrinina, una micotoxina potencialmente tóxica para el riñón.